Cuando Cota y Berizzo invitaron a Marcos Mundstock a Balaídos

El jefe de los servicios médicos del Celta, gran admirador de Les Luthiers, dedica una carta abierta a su miembro fallecido ayer, al que conoció gracias al Toto


Vigo

El jefe de los servicios médicos del Celta, Juan José García Cota, ha redactado una carta abierta con motivo del fallecimiento del miembro de Les Luthiers Marcos Mundstock, texto que ha hecho público el club vigués a través de su web y perfiles en redes sociales.

Cota comienza rememorando cómo conoció a Les Luthiers. «Eran los años 80 cuando mi gran amigo Ricardo, en A Estrada, me enseñó unos vídeos VHS de un grupo humorístico argentino llamado Les Luthiers». No ha olvidado el doctor «esa primera imagen de unos tipos vestidos de smoking con raros instrumentos musicales» que le hizo «pensar que no tendrían mucho recorrido» dentro de sus preferencias de ocio. Pero nada que ver con la realidad.

«Esa percepción, tan temprana y subjetiva como errónea, se disipó a los pocos segundos de empezar el espectáculo», prosigue. Porque el monólogo de Marcos Mundstock al inicio de Cartas de Color «es de los que no se olvidan», afirma. «Aún es hoy en día que de cuando en vez lo veo una vez más… y vuelvo a reírme». «Marcos, con Daniel Rabinovich, Carlos López Puccio, Jorge Maronna y Carlos Núñez Cortes (también en aquellos vídeos Ernesto Acher) me demostraron cómo conjugar de forma perfecta el arte de la música con el arte del humor», valora. Y define ese humor como «limpio, inteligente, sin exabruptos, diferente y que jamás había visto ni oído antes. Extraordinarios músicos con un portentoso ingenio».

García Cota confiesa que se convirtió en «adicto a ellos» hasta el punto de que ha ido a verlos cada vez que han estado en España. «Recuerdo en aquellos tardíos años 80 en que vagaba mi juventud en Santiago, donde los libros de medicina y el buen vivir de estudiante, además del fútbol, llenaban de sobra mi tiempo, pasar toda una noche haciendo cola en la Rúa do Vilar para conseguir una entrada para su espectáculo», relata. Y agreda que «jamás haría eso si no fuera por ellos o, por supuesto, por Elvis».

A través de su «querido amigo» Eduardo Berizzo, Cota pudo conocer a Marcos Mundstock en una de las visitas del grupo a Vigo. «En especial tuve contacto con él, el relator de historias, con el que tuve oportunidad de conversar y compartir mis recuerdos de aquellas primeras actuaciones vistas. Se sorprendió de que aún recordara diálogos de esos espectáculos y supe también que amaba el fútbol».

Revela Cota que le invitaron a un entrenamiento y aun partido en Balaídos. «Disfrutó esos momentos y le regalamos una camiseta del RC Celta con su nombre. Después lo llevé nuevamente a su hotel y me pidió parar a comprar unos churros». Cuando se subió nuevamente al coche le dijo lo que estaba pensando: “Marcos, ya verás cuando cuente yo en Pontevedra que he estado con Marcos Mundstock de Les Luthiers”. Y él le respondió: “No Juan, ya verás cuando cuente yo en Buenos Aires que me ha traído a comprar churros el médico del Celta y de la Selección Española”.

Aquella noche, en el espectáculo, cuenta Cota que salió al escenario con su smoking y su inseparable carpeta roja «donde estaba escrito el guión fruto de su ingenio y de su prodigioso uso del vocabulario, expresado con esa voz de cantante de ópera que le daba al relato mayor intensidad». En aquella ocasión, indica Cota, Marcos abrió la carpeta y empezó a leer “el conocido poeta Pontevedrés Juan Cota”. «No sé cómo siguió la frase porque quede ojiplático, con las manos apretando los apoyabrazos de la butaca, pensando si en realidad había dicho aquello. Fue para mí un momento inolvidable y se lo agradecí tras el espectáculo».

Desde entonces siguieron encontrándose cuando venía a Galicia. «Conocí a su mujer Laura, cardióloga, y a su hija Lucía. Siempre me decía que todos los martes seguía acudiendo con sus amigos a jugar al fútbol, y que muchas veces usaba la camiseta del Celta». Hablaban mucho de fútbol, «con la pasión que da el amor por este deporte y la serenidad y coherencia que otorga el alejamiento del forofismo».

Ahora, Cota lamenta la muerte de «aquel hombre especial en lo personal y en lo profesional». «He leído que ha sido unos de los hombres que más gente ha visto reír en su vida. Más de 50 años llenando teatros da una idea de que probablemente sea verdad». El jefe de los servicios médicos del Celta cree que con Mundstock «se ha ido una forma diferente de jugar con las palabras, de historias hilarantes en la vida del imaginario compositor Johan Sebastian Mastropiero, de hacernos reír solo con recordar sus gestos o sus juegos de voz, de extraer tanto arte de aquella carpeta roja o sonreírnos con los ingeniosos nombres con los que bautizaba a los protagonistas de sus relatos».

Termina con la recomendación a todos los que no hayan visto a Les Luthiers de que intenten hacerlo: «Seguro que me agradecerás el consejo». «Y que Marcos descanse en paz. Gracias por las risas pasadas y por las futuras. Lo seguiré disfrutando viendo sus obras. Seguro que tendría algún defecto, pero yo no he llegado a encontrarlo».

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