Onésimo para regatear el destino del filial

Entrenar en Segunda B no era una de las prioridades del pucelano, pero cambió de parecer por el reto que le propuso el Celta


vigo

Onésimo Sánchez (Valladolid, 1968) no tenía entre sus prioridades entrenar en Segunda B esta temporada después de acabar el curso pasado como segundo técnico del Girona, pero la llamada del Celta lo cambió todo y lo que en principio era una vía muerta se convirtió en un reto deportivo para un especialista del regate, por lo menos dentro del verde.

«Me seducía la idea, quería entrenar y era difícil decirle que no a un equipo como el Celta. Me apetecía el reto, aunque no era mi primera opción entrenar en esta categoría», comentó el pucelano en su primera intervención pública como entrenador del Celta B hasta junio del 2021, aunque con opción de corte a la conclusión de la primera campaña.

En su aterrizaje en Vigo se encontró a un equipo tocado en lo anímico pero con una buena base de la época de los hermanos Montes. «El equipo estaba en una situación anímica complicada, pero con una buena base, ahora quiero meter mi idea de juego pero adaptándome a ellos». Y esa idea es tan atrevida como alguno de sus caños imposibles. «Quiero un equipo agresivo, con y sin balón, un equipo que maneje el juego, que juegue lejos de su área, que domine el tema de las ayudas y el tema zonal, que se equilibre bien y que llegue arriba con descaro», además de un punto de improvisación de cada uno de sus jugadores «porque esto no es un futbolín».

En su discurso de apertura desterró un par de tópicos íntimamente ligados a los filiales. «Competir no es una opción, competir es una obligación. Una opción es fallar o que te puedas caer, pero competir es innegociable. Para mí el filial no es el último equipo de formación, es un equipo de competición», nada de anteponer formación a rendimiento, aunque este término lo tuvo también muy presente: «El objetivo es conseguir la permanencia, pero sobre todo hacer crecer a los jugadores, hacerlos competir y que estén preparados por si el equipo tiene algún tipo de necesidad. Que estén preparados para el futuro. Los entrenadores estamos para mejorar a los futbolistas, que sean mejores cuando los dejemos».

Amigo personal de Carlos Hugo García-Bayón (exdirector de cantera celeste y ahora miembro del staff del primer equipo), a quien tuvo de segundo en el Huesca, Onésimo ya tuvo tiempo de mantener un pequeño contacto con Óscar García -para ponerse a su disposición «porque el que manda es él»- y aunque no esconde que conoce al primer equipo celeste en profundidad, no quiso ir más allá de la respuesta de manual: «La situación no es buena. El equipo no está donde tiene que estar porque tiene fútbol, futbolistas y capacidades. Seguro que el equipo va a ir a más, sinceramente lo pienso y ahora como miembro del club lo deseo, pero a mí me preocupa mi equipo, los Carreira and company».

El pucelano ya dirigió el partido del Celta B del pasado domingo en Luanco en donde ganaron un punto pero perdieron a Juan Ros, a uno de los fijos de la defensa, por lesión. El central será baja partido del domingo a las doce ante el Peña Deportiva en Barreiro, el estreno de Onésimo en casa y una cita que él mismo califica de «complicada pero que tenemos la obligación de sacarla adelante». A tres puntos de la promoción de permanencia, el salvavidas del curso pasado, no hay tiempo que perder.

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