El partido que conduce a la esperanza

El Celta, con su formación clásica, recibe al Eibar en un duelo clave para no quedar aislado en la tabla


vigo

El preámbulo del Celta-Eibar evoca al Celta-Villarreal que marcó la temporada pasada. Aquel partido fue el punto de inflexión para el entonces equipo de Escribá fuese capaz de enderezar el rumbo y conseguir una permanencia que parecía imposible. Ese día comenzó A Nosa Reconquista. Diez meses después sucede lo mismo y el partido de esta sobremesa se antoja como capital para pensar en prolongar la estancia en la élite por noveno año consecutivo. Porque el Eibar llega con seis puntos de margen después de la machada del pasado fin de semana ante el Atlético de Madrid y todo lo que no sea ganar sería alimentar la fase de aislamiento que amenaza al conjunto vigués después de una racha de seis partidos sin ganar.

Los dos equipos vuelven a la liga después de la eliminación copera ante rivales de inferior categoría. Los armeros con un Segunda B como el Badajoz y el Celta en Miranda y en la prórroga, lo que puede derivar en un daño colateral en forma de cansancio para jugadores como Rafinha y Aspas que terminaron disputando una hora en Anduva. Con respecto a los titulares del jueves, Araujo es el único que apunta a repetir de inicio.

Porque todo indica que Óscar García Junyent intentará responder a la presión alta y al juego por bandas del Eibar, uno de los equipos más intensos de LaLiga, con un once de los más reconocible y al que podría volver Hugo Mallo al lateral derecho una vez recuperado y teniendo en cuenta los 120 minutos de cansancio que arrastra Kevin Vázquez. Murillo y Araujo repetirán en el centro de la zaga Olaza además de dueño, es el único disponible para el lateral izquierdo.

En el centro del campo Okay y Beltrán parecen aferrados al doble pivote a la espera del desembarco de Bradaric, que después de completar su primer entrenamiento a las órdenes de Óscar García Junyent ya entró en una lista de 20 jugadores, pero con el tránsfer pendiente.

En función de los mimbres y la necesidad, está por ver si el técnico de Sabadell repite por tercera vez el 4-4-2 o completa el dibujo con tres medias puntas por detrás de Iago Aspas, un matiz importante pero que en absoluto provocará un reposicionamiento de piezas. En San Mamés quedó claro que el pasillo central es el hábitat natural de Rafinha mientras vista de celeste, lo que significa que Santi Mina y Pione Sisto se ocuparán de las bandas, un camino que los célticos deben explotar para conectar con Iago Aspas, que no se ha estrenado como goleador desde el cambio de año, pero que sigue siendo la única baza fiable de los célticos en ataque con sus siete dianas.

Pero más allá del once, el futuro del Celta está en la actitud y en el gen competitivo. Los vigueses están sobrados de calidad pero faltos de colmillo y para doblegar a rivales tan rocosos como el Eibar necesitan igualar al menos la intensidad. Además de reducir las pérdidas de balón, especialmente en zonas comprometidas, y de ganar en verticalidad para sorprender a un rival siempre bien posicionado sobre el cambio y que en Balaídos palía en parte las bajas con el regreso de Pape Diop, aunque no apunta a la titularidad de un partido que comenzará con quedada de la afición. A Nosa Reconquista en versión 19/20.

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