Un punto que no sacia el apetito


Vigo

Punto que sabe a poco el conseguido por el Celta en Balaídos ante un rival ordenado, pero no superior. La mejora se palpa, pero no se consolida con la suficiente fuerza como para observar cambios importantes. Lógicamente la plantilla del Celta es la que es, con sus defectos y sus virtudes. Pensar que, a este nivel, el cambio de entrenador iba a resultar milagroso sería más un fervoroso deseo que una realidad. La llegada de Óscar ha modificado cosas e ilusionó el descaro inicial de Barcelona, un descaro que provocó una sacudida en aficionados y equipo pero que poco a poco parece estar perdiendo fuerza. Es cierto que se debe mantener el optimismo, pero a día de hoy solo se puede pensar en un objetivo que debe estar centrado en salvarse y planificar. Pero esto es fútbol y el domingo tal vez estemos hablando de otra cosa, ojalá.

1 La clave

Sin espacios

El Celta no fue capaz de aprovechar la superioridad numérica por dentro ante un rival que amagó con presionar pero que jugó casi todo el partido muy corto, apenas dejando espacios entre sus líneas. Con Pape y Lobotka casi siempre jugando por delante del omnipresente Joaquín y su pareja de pivote, la ya habitual inferioridad en banda esta vez también se produjo por dentro, ante un Valladolid que intentó vivir del error celeste y que en la primera parte no tuvo el balón, pero sí las ocasiones, a excepción del mano a mano de Aspas generado por él mismo. El paso de los minutos alargó un poco más al rival. El Celta cambió y con el Toro fijando a los centrales y con Rafinha jugando entre líneas encontró la mejoría y rondó el gol que se le negó en el último suspiro.

Ofensiva

En ataque posicional

El viernes se volvió a demostrar las dificultades del Celta a la hora ejecutar el ataque posicional y esto no es nuevo. La circulación de balón no fue lo suficientemente rápida como para generar espacios en la basculación del rival. En amplitud no se generó superioridad, unas veces por la distancia entre extremos/interiores con los laterales y otras porque los laterales no llegan en profundidad, sobre todo por la izquierda en donde Olaza prioriza el centro al área al desborde. Pape y Lobotka, implicados en la salida de balón y sin ser llegadores, se mantuvieron por detrás del balón, así que al Celta una vez llegaba a tres cuartos la opción que le quedaba era desbordar bien individualmente o colectivamente y eso no salió.

3 En defensa

La presión tras pérdida

Óscar nos sorprendió a todos en Barcelona con un posicionamiento alto y una presión importante en la salida de balón que provocó en el rival el desconcierto durante muchos minutos. Sí es cierto que los vigueses mantienen el posicionamiento alto en el inicio del juego rival, pero en los dos últimos partidos la presión tras perdida ha ido perdiendo metros e iniciativa.

El debate

¿Dónde es mejor Aspas?

El debate sobre donde rinde mejor Aspas está ahí. Hay quien piensa que jugar por detrás del delantero beneficia su juego entre líneas y que ese primer pase tras la recuperación cuando pasa por sus botas, él mismo lo convierte en mejor y más peligroso. Por contra esa demarcación obliga a desplazar a otras posiciones a los Rafinha, Brais o Denis. También hay quien piensa que jugando de 9 con cualquiera de estos tres jugadores por detrás favorecerá el juego al espacio y a la espalda de la defensa contraria, recordando aquellos tiempos donde compartía tridente con Nolito y Orellana. Y la respuesta es…

Julio Álvarez-Buylla es entrenador nacional de fútbol.

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