El secreto de los 25 años de la Peña Celtista Marusía de Moaña

Su preresidente, Manuel Costa, lleva todo este tiempo presdiendo el colectivo


Vigo

«Al Celta lo llevo en mis raíces, empecé a ir a Balaídos con mi padre a los cuatro años», dice Manuel Costa. A sus 76, lleva 25 al frente de la Peña Marusía de Moaña, los mismos de vida que esta semana celebraba esta agrupación celtista que preside desde su fundación.

Para Manuel fue especial poder festejar esta efeméride con miembros del club, la Federación de Peñas, los jugadores Sergio Álvarez y David Costas y, sobre todo, el resto de peñistas. «Ahora somos sobre 145 y muchos de ellos estuvieron con nosotros. Fue un día muy ilusionante, es muy especial haber podido llegar al cuarto de siglo y seguir adelante», señala.

Admite que han tenido épocas de algo menos de actividad, pero sin llegar a darse de baja nunca. A día de hoy siguen acudiendo a Balaídos cada fin de semana de partido «con dos autobuses llenos», presume Costa, que tiene algunos amigos en la otra peña moañesa, la que lleva el nombre de Iago Aspas, aunque cada una lleva su actividad de forma independiente.

El presidente de la Peña Marusía, creada en 1994, recuerda que su padre «murió de un ataque al corazón durante un partido del Celta» y que él heredó de él su sentimiento por el club vigués. «Yo, como él, llevo el celtismo muy dentro de mí», comenta. Y así lo ha transmitido a sus hijos, también peñistas, y a sus nietos. Y añade que no hay otro secreto para que una peña perdure en el tiempo que ese: el sentimiento celtista que puede con todo.

 

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