El Celta elige la paciencia con Escribá

El club descarta el cese en esta jornada pese a haber ganado un partido de los últimos ocho


Vigo

Fran Escribá se sentará salvo giro inesperado en el banquillo del Celta el domingo frente al Getafe. Las tres derrotas consecutivas o el hecho de haber logrado un solo triunfo en los últimos ocho partidos no han impedido que el técnico siga en su cargo. Con estos números, él mismo comentaba tras el último de esos traspiés, el del Benito Villamarín frente al Betis el miércoles, que «la ley del fútbol es la que es», en referencia a que los resultados suelen ser los que dictaminan el futuro de los técnicos en situaciones como la que atraviesa su equipo.

La entidad celeste, sin embargo, ha optado de entrada por la calma y la paciencia. Después de una temporada en la que pasaron tres entrenadores por el banquillo del club (Antonio Mohamed, Miguel Cardoso y el actual inquilino, Fran Escribá), los responsables del Celta prefieren no precipitarse y esperar acontecimientos antes de exponerse a tomar una decisión equivocada. Antes del partido frente a la Real, la idea que se transmitía era que el equipo era irregular, pero que había competido salvo contadas excepciones. Y en la segunda parte frente a los verdiblancos, volvieron a hacerlo.

Hay varios factores que juegan a favor de la continuidad del valenciano. Uno de los que más peso tienen es la proximidad del siguiente partido, frente al Getafe el domingo. Toda vez que no se decidió prescindir de Escribá tras la derrota ante el Alavés, la semana de tres partidos que concluirá ante los de Bordalás no parecía el mejor momento para el relevo en el banquillo.

Otra cuestión clave es que los jugadores apoyan al actual cuerpo técnico. Todos los que han hablado en los últimos días han hecho una férrea defensa del técnico. El capitán, Hugo Mallo, decía tras la derrota que «un fallo a balón parado no tiene nada que ver con el entrenador», mostrándole su apoyo de forma clara. Lo mismo hacía Néstor Araujo, señalando que están «a muerte» con él. Tras el partido ante la Real Santi Mina afirmaba que los culpables eran los futbolistas y que no había que «echar bronca» a quien no correspondía al ser preguntado por Escribá. Y antes Sáenz se expresaba en el mismo sentido.

 

Precedentes

Hay dos precedentes en la historia reciente del Celta de apuestas por la continuidad de los entrenadores en situaciones críticas que salieron bien. El primer ejemplo es Luis Enrique, técnico del Celta en la temporada 2013/2014. A estas alturas de curso, el asturiano llevaba los mismos nueve puntos que ahora. Aquel equipo llevaba los mismos goles a favor que en contra, trece, por cinco a favor y doce en contra en la actualidad. Eran decimoquintos.

Aquel equipo, en el que estaban Hugo Mallo, Rafinha, Santi Mina, Sergio Álvarez y Rubén Blanco, había ganado un partido de los primeros nueve y había encadenado cuatro derrotas seguidas. Pero había roto la racha con un 0-5 al Málaga del que se acaban de cumplir seis años (fue el 26 de octubre). A partir de ahí, continuó la irregularidad, pero una gran recta final de campeonato permitió que el equipo no pasara apuro alguno para salvarse.

El otro ejemplo es la racha de diez partidos sin ganar de Berizzo a la que hace un año incluso aludía Mohamed tratando de defender su puesto. Aquella pésima racha, sin embargo, había estado antecedida por un buen arranque que le dio al equipo un buen colchón. De hecho, tras once jornadas eran sextos y fue de la jornada 11 a la 20 cuando sumaron dos puntos de 30 y llegaron a encadenar seis derrotas. Acabaron la liga en la octava plaza.

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