La «locura» de acompañar al Celta en Sevilla en la noche de un miércoles de octubre

El celtismo tuvo una pequeña representación en el Benito Villamarín pese a las circunstancias desfavorables


Vigo

Sevilla, miércoles, 21.00 horas. El escenario invitaba a pensar que era complicado que entre los más de 40.000 espectadores que acudieron ayer al Benito Villamarín para el Betis-Celta hubiera aficionados visitantes. Pero los hubo. Y eso que incluso a la peña andaluza, Almas Celestes del Sur, de Hornachuelos, le había sido imposible tener representación en el partido.

Al menos tres peñas estuvieron representadas: Celta do Miño, Siareiros Dezaos y Nasa Celeste. De la peña de Salvaterra estuvo Marta Abril, que planeó el viaje con una amiga a principios de octubre aprovechando que estaban de vacaciones y que podían quedarse en casa de un familiar. «No me costó convencer a mi amiga de que hiciéramos un tándem vacaciones + fútbol», cuenta. Para ella «el hecho de poder viajar y conocer y además poder ver un partido extra del Celta y sumarle conocer un estadio nuevo es el plan de vacaciones perfecto».

La mala situación del equipo no las echó para atrás en ningún momento. «Ahí viene la locura. Lo difícil es estar en las malas y todavía tengo más ganas de ir cuando sabes que no es lo «normal»», explica. Reconoce, eso sí, que el gol en el 89 fue «el horror, la peor pesadilla de un desplazamiento». «Lo presentí desde que se pitó la falta. No hay nada peor que perder en el descuento, igual que lo entiendo como la mejor sensación del mundo cuando pasa al contrario. En este caso, viendo el partido y cómo fue... muy injusto. Y te vas muy fastidiado», relata Abril.

Aunque explica que contaba con encontrarse a alguna camiseta celeste, a Marta no le coincidió verlas, pero las había. Otro ejemplo son los tres peñistas de Nasa Celeste que acudieron a Sevilla. «Son aboado do Celta e por horarios non podo asistir a Balaídos. Como colía vacacións, que mellor sitio que Sevilla xogando o Celta aquí», expresa Ángel Torres, que fue acompañado de su familia.

Torres, que se llevó la impresión de que «había pouco celtista ou case ningún» en el estadio, organizó el viaje con tiempo y con una ilusión proporcional al mazazo del gol del triunfo del equipo de Rubi. «O gol foi un desastre porque tiñamos un punto bastante valioso», indica. Personalmente, su deseo es que «polo menos sirva para botar a Escribá».

La peña de Lalín Siareiros Dezaos también estuvo representada por Brais y su padre, Julio. La familia reside en Ceuta: «Yo tenía el día libre en el trabajo y mi hijo faltó al instituto, pero un día es un día», cuenta el progenitor. Alguna que otra camiseta celeste más se pudo ver también:

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