Eusebio: «Ser fiel a una idea, como hicimos en el Celta, da resultados a la larga»

El excéltico repasó su trayectoria, su manera de ver el fútbol y su apuesta por la cantera durante su etapa en Vigo ayer en el inicio del ciclo «Fútbol de salón»

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Eusebio: «Cuando Aspas subía del filial hacía cosas que te entusiasmaban» El técnico explica su apuesta por canteranos como el moañés y Hugo Mallo

Vigo

El Salón Rexio de A Sede se llenó ayer para escuchar a Eusebio Sacristán, encargado de abrir el ciclo de charlas Fútbol de salón organizado por el Celta. El que fue tanto jugador como entrenador del club, que fue presentado por Carlos Hugo García Bayón -su segundo en su etapa celeste y actual miembro del cuerpo técnico de Escribá-, comenzó subrayando el cariño que siente por la entidad y por Vigo.

«Lo que siempre recuerdo y en lo que pongo énfasis cuando hablo de esta ciudad y de este club es que de aquí me he llevado una de las cosas más importantes que uno puede encontrar: la amistad de mucha gente», empezó. Entre esas personas, dijo, algunas que luego han seguido trabajando con él como Juan Carlos Andrés, que estuvo entre el público. «Es una ciudad en la que siempre me siento querido, y lo mejor cuando regresas a un sitio es que se te recuerde con cariño», desgranó.

Aunque su intervención arrancó con su infancia y su lucha para cumplir el sueño de ser futbolista profesional, el Celta también ocupó una parte importante. Tras explicar que a través de Cruyff se convenció de que el 4-3-3 era el sistema con el que se identificaba, comentó que con esa idea llegó a Vigo. «Era mi primera experiencia, en momentos difíciles para el club a nivel económico y deportivo. Pensaba que para adelante, que era mi idea, lo que sentía, mi manera de ver el juego y con eso teníamos que ir hacia adelante», recordó.

Pero los resultados desafiaban la elección de Eusebio, como también rememoró. «Me acuerdo de muchos empates a dos, partidos que íbamos ganando y se nos iban», relató. En esos momentos admite que la idea de un cambió pasó por su cabeza, pero sin llegar a decidirse. «Algún día nos plantamos que igual teníamos que pensar en otra cosa, cambiar, girar, el doble pivote, buscar… Pero estoy orgulloso y satisfecho de haber seguido para adelante».

Aquella temporada complicada era un «match ball», afirmó, no solo para la historia del club, sino para la suya personal. «Era mi primera experiencia. Aquel día del Celta-Alavés (el partido del doblete de Aspas) fue duro porque sabíamos lo que había en juego», expresó. Y añadió que la sensación con la que se ha quedado de aquellas vivencias es que «ser fiel a lo que crees, a una idea, a la larga da resultados». No se olvida de la figura de Aspas en aquella salvación: «Ese día aparece y con esa idea que tenía la técnica es importante. Cuantos mejores jugadores, más posibilidades de que esta propuesta tenga un rendimiento mejor».

La apuesta por la cantera

El paso de Eusebio por el Celta como entrenador estuvo marcado por su apuesta por la cantera, algo a lo que también se refirió. «Por un lado, me ilusiona cuando veo un chaval con talento. Me acuerdo de mi época con esa edad, la ilusión que tenía por ser profesional. Ese entusiasmo me llega y trato de hacer lo posible para que eso pase», recalcó. En el Celta, esa idea se juntó con «una situación de necesidad del club que hace que tengas esas condiciones, pero también la apuesta decidida por el talento que a la larga da resultado».

Considera que la calidad es clave en su propuesta de juego y nunca ha tenido inconveniente en buscarla en la cantera. «Si quiero tener el balón y dominar, cuanta más calidad, mejor», analizó. Y eso fue lo que vio en algunos futbolistas de la base celeste. «Para que la apuesta fuera efectiva, se necesitaban dosis de calidad. Entonces fuimos a un partido a Ponteareas y aparecen Hugo, Joselu, Iago… Dije: ‘Estos chicos tienen calidad, justo lo que necesitamos’». Agregó que Mallo tenía 17 años y Aspas jugaba en el B, pero ya deslumbraba. «Subía a entrenar y lo veías al nivel de los demás y no solo eso, hacía cosas que te entusiasmaban», apuntó.

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A día de hoy se siente «orgulloso» de ver la evolución de todos estos jugadores y lo que han logrado. «Han sido ellos, han hecho un gran trabajo y tenido una gran progresión, han crecido y madurado bien personal y profesionalmente», ahondó. Y profundizó en Aspas y si creía que podría lograr lo que ha logrado: «No sabía si con su carácter iba a conseguir sacarle provecho a sus condiciones y lo ha hecho. Ha equilibrado su lado personal, ha sabido enfocar ese genio, carácter e impulsividad que siempre ha tenido para que dentro del campo le sirvan para tener un rendimiento espectacular», profundizó. Se mostró también «contento con la proyección» de los otros dos supervivientes de su época en la actual plantilla, Sergio y Hugo.

En líneas generales, considera que lo más importante con los canteranos, aparte de que los clubes hacen «todo lo que está en su mano a nivel físico, técnico y psicológico», es el convencimiento del entrenador. «Si es tu apuesta, tienes que transmitirle confianza, no dudas, porque de lo contrario el jugador lo puede notar», valoró.

La influencia de Cruyff en su carrera

Sacristán proclama que Johan Cruyff ha sido una figura clave en su carrera, primero como futbolista y más tarde como técnico. «Tuve la fortuna de que apareciera un entrenador con esa idea futbolística», indicó sobre el esquema de 3-4-3 con cuatro centrocampistas en rombo. «En los demás equipos tenía que luchar por un único puesto y aquí veía que iba a tener posibilidad de jugar en cualquiera de las cuatro posiciones. Dije: ‘Se me han abierto las puertas del cielo, un entrenador que valora la técnica y pasar el balón al jugador que esté libre’».

La metodología de trabajo de Cruyff y los conceptos técnicos y tácticos que aprendió de él marcaron a Eusebio, que trató de integrarlos en su juego. «La idea es tomar la iniciativa, que desde tu portería ya tengas el control, acumular gente en el medio del campo», precisó. La idea del rombo busca «tener un jugador más que el rival ahí, donde se cuece el juego, tener superioridad y atacar con el campo bien abierto». Con el tiempo, cuando en sus últimos años en activo ya sabía que quería ser entrenador, vio claro que lo quería también en su filosofía.

Reconoció el técnico que en esa época el aspecto defensivo no se trabajaba tanto. «El concepto principal era en cuanto perdamos, recuperar. No teníamos jugadores fuertes o de gran recorrido, pero bien colocados, cada uno en nuestras posiciones, una vez que perdamos hay que estar cerca del rival, presionar para recuperar rápido». De esta manera se lograba que los rivales estuvieran «descolocados, porque estaban listos para defender y al recuperar necesitan tiempo para colocarse para atacar. Si presionas de inmediato tienen dificultades para salir de esa presión. Pueden pillarte en situaciones de contra, pero con la responsabilidad individual, tengo mi referencia y no me va a superar», detalló.

«Muy blando» para ser entrenador

Recordó el de La Seca sus inicios en su pueblo, cuando de niño pasaba horas dando patadas contra la pared de la iglesia. «Me apasionaba el fútbol, quería ser futbolista por encima de todo, tenía esa obsesión y determinación, estaba dispuesto a los sacrificios que hiciera falta», señaló. En aquella época, reveló, alguien en el propio pueblo le transmitió que si quería ser profesional, lo sería. «Pensé: ‘Entonces lo seré seguro’. Porque no creo que hubiera nadie con más pasión, ganas y obsesión. Mi vida me demostró que si vas a por ello, lo puedes conseguir».

Lo mismo ocurrió con su faceta de entrenador. «Tuve la lección de que haciendo todo lo que tenía que hacer pude llegar a ser futbolista. Y pensaba en qué podía hacer al retirarme que me llenara igual. Entendía que la manera era seguir estando cerca del campo y transmitir esa idea que tenía. Seguir pensando en fútbol», recordó. La figura de Rijkaard también fue clave para él.

Confesó, asimismo, que cuando decide ser entrenador, la imagen que se tenía de él de buena persona, sensible o blando se veía «como un debilidad». Él lo ve de otro modo: «Tienes que ser exigente, disciplinado, que tus decisiones sean coherentes y sensatas. Si haces eso, también puedes ser sensible y tener en cuenta a los demás. Es positivo», zanjó.

Al margen del Celta por respeto

En el turno de preguntas, uno de los asistentes planteó una cuestión concreta a Eusebio sobre los problemas defensivos del actual Celta. Eusebio entendió que no era el foro adecuado para abordar esa cuestión, pero lo argumentó: «Respeto el trabajo de los entrenadores, cada uno tenemos nuestra visión, no puedo pedir a un entrenador que haga esto o lo otro porque soy otra persona, veo el fútbol de una manera basada en mis conocimientos y experiencias, pero otro pone en práctica lo que conoce y hay que respetarlo», defendió.

 

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