La historia se repite para Costas

Como en las cinco temporadas anteriores, el central canterano apenas cuenta en el inicio de liga y se ha quedado fuera de la convocatoria en cuatro ocasiones


vigo

Cada principio de temporada se convierte en una especie repetición para David Costas. Una vez más, el central de Chapela tiene que remar contra corriente. El canterano fue titular en el primer partido, disputó el último cuarto de hora del tercero y desde entonces acumula una visita al banquillo y cuatro convocatorias en la grada. A día de hoy parece tener la etiqueta de cuarto central del equipo.

La situación no es nueva para Costas. Salvo en la temporada de su irrupción en el primer equipo siempre se repitió la historia. Con Luis Enrique en la 13/14 y con 18 años comenzó jugando 17 partidos en Primera División, aunque esa misma temporada finalizó el curso con el filial el Segunda B. La situación cambió por completo en la campaña siguiente, ya con ficha del primer equipo y un solo partido de liga.

Entonces llegaron las cesiones (dos mediada la temporada a Mallorca y Oviedo y otra a curso completo al Barcelona B) y de regreso, temporada 18/19 decidió plantarse y esperar su oportunidad. Apostó por quedarse y el año pasado con Mohamed solo fue titular en un partido pero desde la jornada 13 y de la mano de Cardoso tuvo una continuidad de doce partidos (con algún parón) que se rompió definitivamente tras el célebre partido ante el Villarreal.

Para entonces ya estaba Escribá en el banquillo y con el valenciano David Costas Cordal no se ha prodigado mucho en las formaciones. El curso pasado fue titular en cuatro partidos (Betis, Real Madrid, Villarreal y Espanyol) y salió en el último minuto ante el Girona. En total 361 minutos sobre un total de 1.080, y aunque este verano tuvo más protagonismo, la situación permanece idéntica: 105 minutos sobre 720 posibles.

En este arranque de liga el chapeleiro fue perdiendo protagonismo de un modo progresivo. Las tardías llegadas de Aidoo y Araujo le dieron mucho protagonismo en el verano, siendo el más fijo de los centrales durante la pretemporada y llegada la liga Escribá le dio la primera titularidad ante el Real Madrid con el mexicano como pareja de baile. Ante el Valencia una semana después ya fue el ghanés quien entró en el equipo para quedarse. Desde entonces solo entró en la recta final del partido de Sevilla por los problemas físicos de Araujo.

La campaña pasada Costas consiguió revertir una situación que le era adversa para comenzar a jugar con asiduidad durante el tramo intermedio de liga. Ahora la dificultad parece mayor por el nivel que están exhibiendo los dos titulares (que han compartido equipo de inicio en seis de los ocho partidos) y porque Jorge Sáenz parece haberse colocado como tercer central aunque el tinerfeño cedido por el Valencia solo disputó once minutos de liga, en el partido en donde fue expulsado por el VAR ante el Granada.

Lo mejor para David Costas es que ya está acostumbrado a este tipo de escenarios y maduró mucho en los últimos años. Tiene que esperar su oportunidad.

Del baile de los tres centrales a la estabilidad actual

El mayor cambio experimentado por el Celta con respecto a la temporada pasada radica en el entramado defensivo y en la elección de los centrales. En el otoño del 2018, con Antonio Mohamed todavía como entrenador, el argentino se había empecinado con la idea de los tres centrales que había puesto en práctica en cinco de los ocho partidos. Un año después Escribá se ha decantado por la dupla Aidoo-Araujo dentro de un dibujo mucho más acorde con la estructura tradicional del Celta. Y a diferencia es que defendiendo con más el cuadro vigués arrastraba 12 goles en contra y había encajado en todos los partidos y ahora son tres menos y con tres contiendas con el candado en la portería.

De los titulares del curso pasado solo repite Araujo. El mexicano inició la liga formando pareja con Gustavo Cabral en el primer partido ante el Espanyol para a continuación poner en práctica una línea de tres centrales que tuvo continuidad. Porque el trío Roncaglia-Cabral-Araujo comenzó funcionando bien ante el Levante y el Atlético de Madrid y el aval de los resultados hizo a Mohamed mantener la apuesta hasta que la derrota en Girona provocó cambios en el partido ante el Valladolid (jugaron Costas y Araujo). Ese día el Celta recibió tres goles y volvió de nuevo a la defensa de cinco, a la semana siguiente a una dupla (Roncaglia-Cabral) y de nuevo tres centrales en Sevilla.

Esa locura choca con la estabilidad actual. La posición de central es una de las que parecen estar más claras ahora con Araujo disputando todos los partidos de titular a excepción del duelo con el Granada (en el que entró a los once minutos) y con Aidoo a su lado desde el segundo partido.

Escribá hasta el momento no ha pasado en ningún momento a la defensa de tres centrales. Ni en un campo propicio para esa apuesta como Ipurua ni para defender el resultado el domingo pasado ante el Athletic. Frente al Valencia, en la primera victoria, sí metió Escribá un defensa más con Hugo Mallo pero sin llegar a constituir una línea de cinco, algo que no aparece en su idea tipo de juego.

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