Titubeos en la sala de máquinas

El Celta, que utilizó cuatro combinaciones en el medio campo, apenas generó juego en las últimas citas


VIGO

Más allá del problema de la falta de gol y de las licencias defensivas que aparecieron de nuevo en Ipurua, el Celta tiene un problema de fútbol. El equipo vigués gana la posesión de casi todos los partidos pero apenas genera juego, como si la sala de máquinas hubiese dejado de producir, especialmente en los últimos partidos.

Después de siete partidos el entrenador valenciano ya ha puesto en práctica cuatro combinaciones diferentes en el centro del campo e incluso dos dibujos. El arranque de liga resultó de lo más estable con un doble pivote formado por Lobotka y Beltrán con Brais y Denis en las bandas. Esta formación se repitió hasta el cuarto partido, ante el Granada, cuando una decisión del VAR envió a Beltrán a la ducha antes de la media hora de juego. Con ese cuarteto el equipo sumó cuatro de los seis puntos que ahora tiene en su haber.

Frente al Atlético de Madrid Escribá le dio entrada a Rafinha y apostó por una especie de trivote, con Okay por delante de la defensa y con Lobotka y Rafinha más adelantados en una línea de cuatro unidades (con Santi Mina y Denis en los costados). Con esta idea el equipo tuvo el balón y el control de partido en el primer tiempo y pudo resistir en el segundo en donde contó con el auxilio final de Pape, que ha entrado desde el banquillo en cinco de los siete encuentros disputados hasta ahora.

El bajón llegó en los dos últimos envites. Ante el Espanyol repitió Rafinha, pero en teoría escorado a la derecha para dejar el pasillo central a Lobotka y Beltrán. Con esa idea los célticos mandaron en el primer tiempo pero se quedaron sin una sola idea en el segundo. Apenas generaron más ocasión que el empate de Santi Mina sobre la bocina.

El domingo en Eibar, en un duelo que ha disparado todas las alarmas, Lobotka y Okay eran los encargados de poner cemento a un partido de mucho músculo, pero ambos naufragaron ante el empuje armero. Sergio Álvarez, con Escalante y Expósito gobernaron a su antojo el partido hasta firman una convincente victoria. Buena prueba del mal día de los mediocentros célticos es que Escribá terminó prescindiendo de ambos y metió en el campo a Pape y Rafinha, que tuvieron más el balón pero que tampoco mejoraron las prestaciones.

Después de siete jornadas los números indica que el Celta tiene el balón pero sin embargo sea el equipo de Primera División que menos vive en campo contrario. Después de siete partidos el 33 % del tiempo el equipo de Escribá habita en su zona defensiva, el 42 % en el centro del campo y solo el 25 % restante en zona de ataque.

Dada la situación y teniendo en cuenta que los célticos viven la primera semana movida del año después de cinco jornadas sin ganar, todo indica que Escribá buscará una nueva combinación en la medular teniendo en cuenta la intensidad del Athletic, que en el último partido apostó por Unai López y Dani García como mediocentros.

Sea cual sea la solución los célticos necesitan volver a generar fútbol con llegadas sin olvidarse de la solidez defensiva. Acertar en la sala de máquinas puede ser la clave de la recuperación.

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