Magisterio en la sala de máquinas

Rafinha, que actuó como centrocampista por dentro, se luce en su segundo estreno con el Celta


Vigo

En su primera convocatoria en esta segunda etapa en el Celta, Escribá le dio la titularidad a Rafinha en detrimento de Brais Méndez contra pronóstico. Pero pese a que volvía de lesión, el hispanobrasileño firmó un notable partido en su debut, demostrando las ganas de tiene de ser un futbolista importante en este Celta y siéndolo ya de hecho en su primera toma de contacto en partido oficial con sus nuevos compañeros.

El entrenador del Celta apostó por un sistema de 4-1-4-1, colocando a Alcántara en el pasillo central, casi ejerciendo de pivote al lado de Lobotka. Okay, que le guardaba las espaldas a ambos, y que también debutaba esta temporada tras pasar los últimos tres meses lesionado, se situaba por delante de la defensa, mientras que Santi Mina y Denis Suárez se ubicaban en las bandas.

Rafinha, que completó los 90 minutos pese a venir de un par de semanas parado, fue protagonista desde el principio, sobre todo en la primera parte. El hispanobrasileño, que incluso se postulaba para lanzar las faltas, buscaba el balón para tratar de organizar el juego. Y con el esférico en los pies es cuando más cómodo se sentía. Pese a que el esquema de Escribá no le permitió desempeñarse en su posición natural, se le vio muy metido en el partido y moviéndose por todo el frente del medio del campo.

El futbolista cedido por el Barcelona quiso el balón y se dedicó a repartir juego y buscar continuamente las líneas de pase. Además, se sacrificó y trató también de aportar en defensa y, aunque menos protagonista en una segunda parte en la que el equipo en su conjunto fue a menos, incluso despejó de cabeza un córner del Atlético. Le faltó conectar con Iago Aspas, que por momentos estuvo muy solo en el ataque celeste.

Rafinha tuvo un acierto en el pase del 89 % con un total de 49 precisos. Completó siete regates de un total de nueve intentados y ganó tres balones aéreos. Sus cifras de este primer encuentro como céltico incluyen también dos entradas y tres despejes. Junto con Rubén Blanco, que salvó al equipo con varias paradas de mérito, fue el jugador más destacado del equipo celeste.

Hacía casi un año y medio que Rafinha no disputaba un partido completo. La última vez había sido en su cesión en el Inter, cuando jugó los 90 minutos del partido con el Sassuolo que acabó con derrota milanista: 1-2. Sí estuvo cerca de hacerlo en el principio de esta temporada cuando disputó 81 minutos con el Barcelona ante el Betis (5-2).

Hacía cinco años y medio que el segundo de los Alcántara no se enfundaba la camiseta celeste. Curiosamente fue ante otro equipo de Madrid, el Real, en mayo del 2014 en Balaídos, también con la portería a cero pero con victoria entonces. En su regreso a la celeste Rafinha tuvo en el Metropolitano un espectador de excepción, Mazinho, su padre y excentrocampista céltico que seguro que no se perdió detalle.

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