El convenio de reforma de Balaídos lleva dos años vencido y podría ir al juzgado

Mouriño considera que sin un acuerdo, el Concello necesita del consentimiento del Celta para hacer obras en el estadio y asegura que el importe final estará por encima de los 50 millones de euros


Vigo / La Voz

El Celta firmó con el Concello de Vigo un convenio para las obras de Balaídos el 28 de enero del 2015 que expiraba en junio del 2017, fecha en la que estaba prevista que estuviese acabada la reforma. Dos años después de la última fecha el estadio tiene pendientes de remodelación a los dos fondos además de subsanar diversas anomalías en las dos gradas reformadas. En este contexto el Celta da por vencido ese convenio y deja la puerta abierta a que el asunto termine en el juzgado. Por el momento, ya tiene solicitado un informe jurídico al respecto.

«El convenio del Celta con el Ayuntamiento, venció en el año 2017. ¿Alguien se puso en contacto con el Celta para hacer un nuevo convenio? Este es el convenio de obras y nosotros podemos entender que si está vencido el convenio no se pueden hacer obras nuevas en Balaídos. Es tu estadio y puedes hacer lo que quieras, pero no puedes ir en contra la concesión que diste (que expira en el 2034)», comentó el presidente Carlos Mouriño antes de desvelar que «tenemos pedido un informe jurídico, creemos que no se pueden hacer obras en Balaídos sin el consentimiento del Celta. Igual esto termina en el juzgado, es una posibilidad abierta porque los incumplimientos son tremendos».

Uno de ellos según el Celta son las continuas demoras en los plazos, poniendo como ejemplo Mouriño Atanes la reforma de Marcador, que ya se iba licitar el año pasado y todavía está pendiente ahora. «Marcador no se empezó, el Celta se entera por la prensa. No tenemos la más remota idea de cuándo se van a hacer las obras», comentó.

Aprovechó el presidente del Celta para recordar las tres propuestas realizadas en su día: «Rompieron el acuerdo de 50 años (a razón de un millón de euros de canon por temporada), no nos venden Balaídos y no nos dan la licencia en Vigo, ¿qué nos queda? ¿A qué nos están obligando?», aludiendo a renglón seguido de un modo directo a Caballero «que nos dejemos de palabras grandilocuentes y vayamos a lo importante. Los comentarios de los directivos y la gente que viene a Balaídos es que ponemos en ridículo el nombre de Vigo por el mundo adelante».

Aun así, el presidente del Celta no cerró una puerta al diálogo siempre que el Concello de Vigo demuestre con hechos y no con palabras que está dispuesto a buscar una solución para subsanar las deficiencias comenzando por los asientos de Río Bajo, que el club pide se arreglen de un modo inmediato mientras Caballero anunció que será el próximo verano. También recordó las deficiencias en las cubiertas, los baños, los accesos y la falta de un aparcamiento, todo en una reforma que el propio presidente céltico considera que se va a llevar más 50 millones de euros. «Casi os aseguro que esto de 30 millones nada, que se va a ir a 50. 60 millones que se ahorraba la ciudad de Vigo con nuestro proyecto y que se podían invertir en mil cosas. Y somos nosotros los que no queremos y no pensamos en Vigo».

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