«Pago 300 euros y cuando es de noche no puedo ir, pero merece la pena»

A sus 90 años, Leopoldo Piñeiro Collazo renovó ayer su carné en Balaídos


Vigo

El Celta gestiona este año abonos en taquilla solamente para aquellos aficionados que tengan problemas para manejar o acceder a Internet, principalmente personas mayores. Uno de los que acudieron ayer a primera hora de la mañana a taquilla para poder gestionar sus abonos de la misma manera que lo han hecho toda su vida es Leopoldo Piñeiro Coñazo, «vigués del Berbés y celtista de toda la vida», según sus propias palabras, nacido en diciembre de 1928.

Con una sonrisa de oreja a oreja y su pin con el escudo del Celta en la solapa, Leopoldo recordaba ayer que la primera vez que sus familiares le hicieron abonado del Celta tenía 14 años. «Luego me casé y a los 31 años tuve que dejar de ser socio porque los sueldos eran los que eran», rememora con amargura. Fue alrededor del año 60, pero regresaría en cuanto pudo, ya a finales de los 80.

Ahora Leopoldo lleva más de 30 años en Río, «detrás de los banquillos». Relata que fue a gestionarlo a Balaídos solo unos días antes de que mataran a Quinocho, algo que le impactó mucho. «Tenía el carné recién firmado por él cuando le asesinaron», cuenta. Aquel carné es a día de hoy el número 1.150 y de él presume orgulloso. «Pago 300 euros, pero merece la pena aunque a mi edad ya no pueda ir a todos los partidos, sobre todo cuando son de noche», razona.

Padre y abuelo de celtistas, guarda grandes recuerdos vividos como aficionado del Celta y presume de algo que le contaron desde que era un niño. «Yo nací unos días antes de la inauguración del estadio de Balaídos, en diciembre de 1928. Es algo que recuerdo con mucho cariño». Asegura que el club vigués ha sido y sigue siendo una parte fundamental de su vida.

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«Pago 300 euros y cuando es de noche no puedo ir, pero merece la pena»