El año en que Aspas agigantó su leyenda

La temporada de Aspas se resume en 20 goles, tres meses de lesión y cinco partidos con España


Vigo

Iago Aspas puso fin el lunes a la que probablemente haya sido una de las temporadas más intensas de su carrera. 20 goles, tres entrenadores, una lesión de tres meses y tres convocatorias con la selección han sido los principales ingredientes de los últimos meses para el moañés. Una campaña en la que su excelente rendimiento ha contrastado con las pobres prestaciones del Celta y al mismo tiempo no ha sido suficiente para concederle más protagonismo en la selección, en la que sí ha tenido sitio fijo entre los convocados cuando ha estado sano.

El curso comenzó para Aspas con entrenador nuevo y tras un verano en el que fue relacionado insistentemente con otros clubes. «El tren del Real Madrid llegó, pitó y se fue», llegó a decir semanas más tarde con la espontaneidad que le caracteriza. La temporada con el Celta empezó con el moañés siendo indiscutible y estrenándose como goleador frente al Atlético en el partido que supuso el gran espejismo de la temporada y que únicamente no lo fue en lo que a Iago se refiere.

Ese día se reivindicaba el céltico después de haber quedado fuera de la primera lista de convocados de Luis Enrique, que se había dado a conocer la víspera. Aunque su exclusión duró unas horas y la ausencia de Diego Costa por su paternidad propició a última hora el regreso de Aspas. «Le he visto volar en los entrenamientos», dijo de él Luis Enrique antes de darle la titularidad ante Inglaterra.

Entre ese partido con España y la siguiente concentración de la selección, al mes siguiente, el Celta sumó tres puntos de quince pese a los cuatro goles que anotó el moañés en ese tiempo. Las cosas empezaban a pintar mal, pero un triplete frente al Eibar del canterano que además servía de celebración del nacimiento de su segunda hija volvía a calmar las aguas. «El sofá estaba un poco duro, no nos vamos a engañar», comentaba entre risas tras haber pasado la noche en el hospital.

Un mes más tarde de ese hat trick llegaba el primer relevo en el banquillo. Y con Cardoso al frente y Iago como protagonista el Celta iba a sufrir el peor de los contratiempos: la lesión en el Camp Nou. Comenzaba ahí un calvario que se iba a prolongar más de lo previsto, casi tres meses en total con una reaparición en falso de por medio para sufrir una recaída en el banquillo frente al Levante.

Durante ese período tocó fondo el equipo, que cayó a la zona de descenso y sufrió un nuevo cambio de entrenador, dejando el entrenador luso su sitio a un técnico experimentado como Fran Escribá. Con él al frente y el regreso de Aspas, el partido frente al Villarreal en Balaídos iba a marcar un antes y un después.

Comenzaba la Reconquista con aquella remontada, precedida de un recibimiento en Balaídos como los que se repetirían en todos los partidos siguientes en casa. Tras los dos goles de Aspas ese día vendrían otros ocho que resultarían esenciales para la salvación. De esos últimos nueve partidos que disputó, marcó en siete de ellos, incluidos tres dobletes.

Tras este recital, llegó una nueva llamada de la selección para los compromisos que acabaron el lunes. El broche a un año loco que Iago, como dejó claro tras el último partido, no quiere que se repita: «A mí no me vale estar luchando por no bajar a Segunda».

Lágrimas para la historia en el partido más especial de la temporada

Las lágrimas de Iago Aspas en el banquillo de Balaídos tras marcar dos goles para la remontada ante el Villarreal fueron uno de los grandes momentos que dejó el campeonato 2018/2019, y no solo en clave celeste. La propia Liga planteó una vez finalizado el torneo una encuesta con los ocho mejores momentos de la temporada, entre ellos el protagonizado por el moañés, que ganó de calle. El propio jugador comentó en varias ocasiones que su mujer había bromeado con él con que no había llorado tanto ni con los nacimientos de sus dos hijos.

Ese partido, por lo que significó más que por lo futbolístico (una primera parte para olvidar), fue elegido por las peñas celtistas como el mejor de la temporada en la encuesta que cada año realiza La Voz. Fue el elegido por 40 de las peñas participantes, mientras que en el sitio web Grada de Río se impuso ese mismo partido con el 51 % de los votos, seguido por el Celta-Atlético con el 25 % y muy lejos, el Villarreal-Celta (11 %).

Ante la pregunta de cuál fue el mejor gol de la temporada, las peñas emitían al menos un voto para nueve diferentes, cinco de ellos de la autoría del moañés. Tanto para los colectivos celtistas como para los votantes de la web, el mejor fue el tanto de falta de Aspas al Villarreal con un 30 % de los votos, seguido de otros dos del moñés: el segundo al Huesca (24 %) y el segundo al Eibar (12 %).

Renovación y colofón final

Con el equipo en plena pelea por la salvación, Aspas decidió firmar la renovación de su contrato con el Celta hasta el 2023. Y por si fueran pocos motivos para que el celtismo le siguiera idolatrando, apareció su madre viajando como una aficionada más en los autobuses a Leganés y proclamando una vez más algo que ha quedado patente en muchas ocasiones: «Iago es más aficionado que jugador».

En un año también especial por el nacimiento de su hija pequeña, Aspas tiene un compromiso importante una vez finalizada la temporada. Este sábado se casa con su novia, Jennifer Rueda. Antes, hace unos días, ambos posaron de celeste en Balaídos con sus niños. Porque Iago, más que jugador es celtista.

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