«Aquel día era el más feliz del mundo, un celtista salvando a su equipo con sus goles»

Sus compañeros recuerdan las lágrimas de felicidad de Iago después de certificar con sus goles la permanencia del Celta en Segunda en el 2009


Vigo

Roberto Trashorras reconoce que el significado que tenía la victoria ante el Alavés de hace hoy diez años era mayúsculo. «Nos salvamos de un papelón grande, porque que el equipo bajara era un desastre, un fiasco total», valora. Por eso subraya que todos estaban «eufóricos» tras haberlo logrado, pero lo de Iago era algo aparte. «Era el chico más feliz del mundo, cumplió su gran sueño. Era un celtista salvando a su equipo, marcando dos goles en casa delante de su gente. Todo lo bueno que le podía pasar en ese partido le pasó», comenta.

Falcón también recuerda a la perfección hasta qué punto se percibía el sentimiento celtista que siempre ha caracterizado a Aspas. «Por supuesto que se notaba y llamaba la atención. Tanto en él como en Dani Abalo, Hugo Mallo, Sergio... Todos los chavales de la casa que subían del filial. Ellos lo vivían de una manera especial y Iago más si cabe. Es bonito ver que alguno de ellos se mantienen todavía en el primer equipo», celebra.

En la misma línea, Trashorras recalca que «el mejor rendimiento de Aspas siempre ha sido en Vigo, cerca de los suyos», y entiende que eso es debido a la manera en que se identifica con ese club. Abalo, que comparte el sentimiento y que sigue siendo una persona muy cercana al moañés, lo corrobora. «Aquellos dos goles fueron importantísimos en la historia del Celta y para él como futbolista y como celtista. Recuerdo la alegría de aquella noche que nos fuimos a cenar todos con el club, eufóricos por lo que acababa de conseguir y sin imaginar aún cuántos goles importantes suyos estaban por venir», subraya.

Del Iago de después de aquel Celta-Alavés Falcón recuerda «sus lágrimas de felicidad» y la «comunión con la grada», la manera en que se entregaron ese día al equipo y en especial al que desde ese mismo momento comenzaría a convertirse en un ídolo. «Todos sabíamos que nos jugábamos muchísimo y que lo que acababa de hacer iba a quedar para la historia». Trashorras añade que hasta la irrupción de Iago «estaba siendo un partido complicado, difícil, con poco fútbol y mucha tensión» y que gracias a él se consiguió salvar la temporada. Una historia que diez años después se repitió en gran parte.

 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

«Aquel día era el más feliz del mundo, un celtista salvando a su equipo con sus goles»