En el podio de los mejores tiempos

El Celta vive su tercera estadía más larga en Primera y es uno de los nueve equipos que no han descendido desde que volvió en el 2012


Vigo

«Podemos batir el récord de permanencia en Primera», comentó el presidente Carlos Mouriño el día después de que el Celta certificase su salvación por octavo año consecutivo en la máxima categoría. La actual serie ya es la tercera más longeva del club en la máxima categoría, pero todavía está relativamente lejos de las dos mejores rachas en los casi 96 años de vida de la entidad.

Seis décadas después todavía sigue vigente el registro establecido por el Celta de la posguerra, cuando fue capaz de encadenar catorce temporadas consecutivas entre los mejores. La segunda estadía más larga ya forma parte del color y fue entre 1992 y el 2004, la célebre caída desde la Champions. En total serán con la próxima 54 temporadas en Primera, algo que solo han logrado once equipos a lo largo del fútbol español. Además, y como prueba de la dificultad de mantenerse entre los mejores, desde que el Celta regresó a la élite en el verano del 2012, solo nueve equipos han repetido categoría de un modo ininterrumpido.

Porque al margen de vivir una pesadilla a lo largo de la temporada, el Celta debe poner en valor el mérito de estar asentado en la máxima categoría después de pasarse cinco años consecutivos en el fútbol de plata y de estar al borde del caos en lo deportivo y lo económico. Esta estabilidad le ha permitido ir creciendo de un modo paulatino para ser un habitual en la mesa de la liga con otros siete intocables: Barcelona, Real Madrid, Atlético, Sevilla, Valencia, Athletic, Espanyol y Real Sociedad, los únicos que no han dejado de visitar Balaídos ni una sola vez desde el 2012. Otros equipos con poderío como el Villarreal o el Betis sí que han sufrido un descenso a la largo de este tiempo.

El reto, siguiendo la frase del máximo accionista, es convertirse en el Celta más enraizado a Primera de la historia. El segundo lugar del ránking lo tienen todavía a cuatro temporadas vista. Aquel conjunto vigués llegó a la élite en 1992 de la mano de Txetxu Rojo como entrenador y con Vlado Gudelj, el hoy delegado, como goleador. Aquel periplo de doce años posibilitó un equipo emergente que alcanzó las más altas cotas antes de descender en el 2004. Cuando había tocado la Champions con Miguel Ángel Lotina en el banquillo.

La primera posición sigue siendo para el equipo que ascendió en 1945 el húngaro Carlos Plattkó Kopiletz (aunque ya no finalizó aquella primera temporada). Tras catorce temporadas y después de firmar un cuarto puesto de ensueño en la 47/48 con un equipo en donde destacaban los goles de Pahíño, los vigueses descendieron en 1959 después de una pésima temporada en donde solo consiguieron cuatro victorias. Luego tardarían diez temporadas en volver.

Con respecto a aquella época, e incluso a la del cambio de siglo, el fútbol se ha transformado de un modo notable, especialmente en el aspecto económico, y repetir año tras año en Primera garantiza al Celta alrededor de 50 millones de euros únicamente por los derechos de televisión, un dato clave en la estabilidad a la que alude Mouriño Atanes constantemente.

Para intentar batir esa marca del año 1959 el Celta necesita aprender de los errores de este curso, en donde se tambaleó el proyecto de un modo muy serio, y formar una plantilla de garantías. Sin trazarse la meta de Europa como premisa, pero teniendo claro que necesita vivir de un modo permanente entre los diez primeros, otro de los axiomas del actual consejo de administración.

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