Vuelve el rey del regate

Boufal, que lidera la estadística en la liga y es el tercero de Europa, recupera su lugar en el once en su mejor momento del curso


vigo

Sofiane Boufal saca a pasear su mejor versión, la que le impulsó en el Lille, en el momento más decisivo. Después de amagar con buenos principios y malas resoluciones, firmó sus dos partidos más completos antes de ver la quinta amarilla. El miércoles cumplió la sanción y salvo sorpresa esta tarde recuperará su lugar en la banda izquierda en el decisivo partido de Butarque.

Boufal pasea por la Liga la etiqueta del señor del regate. Es el futbolistas que más veces practica este arte, incluso por encima de Messi. Los dos sacan una diferencia sideral a sus competenciales competidores y los dos son los únicos que salen a más de cuatro quiebros por partido.

El internacional con Marruecos tiene una media de 4,23 por contienda y el argentino 4,03. Todo, consecuencia de los 131 intentos del célticos y los 125 del barcelonista. El reinado del Celta le sirve para ser (por ratio) el tercero en una clasificación de las cinco grandes ligas tan solo por detrás de Hatem Ben Arfa del Rennes (4,8 por partido) y Allan Saint-Maximin del Nice (casi 4,3). Los dos de la Ligue 1, menos exigente que la española.

Pero a Boufal, que el día de su llegada se declaró fan de la liga española, le faltaba lo más difícil: convertir en rentable la fantasía, algo que consiguió en el partido ante el Girona y también, aunque sin la misma producción, en su visita al Wanda Metropolitano.

Desde que llegó a Vigo Sofiane es un jugador desequilibrante. Con un uno contra uno espectacular, con cambio de ritmo y con capacidad de desborde. Pero todo en su génesis. A medida que la jugada avanzaba el futbolista nacido en París entraba en un callejón cuya salida eran casi siempre una toma de decisión errada. Casi como un déjà vu. De hecho, su incidencia en los goles celestes se reduce a un 14 %, un ratio insuficiente para su nivel balompédico y su continuidad habitual en el once.

Sin embargo, con el regreso de Iago Aspas, Boufal fue uno de los jugadores que dio un paso adelante. Comenzó a tener más incidencia en el juego, subió un poco su compromiso defensivo -una de sus principales carencias- y comenzó a finalizar las jugadas, el otro hándicap que le lastraba. Como consecuencia, ante el Girona marcó el gol del triunfo y puso loco a Pedro Porro como una semana antes había hecho con Juanfran en el Wanda Metropolitano.

En Butarque, después de tres días de recuperación, el marroquí debe prolongar el nivel de juego exhibido ante la tropa de Eusebio. De su desequilibrio en banda izquierda puede depender un buen pedazo de permanencia en un partido crucial.

«Está muy bien, ha estado muy bien en los últimos partidos, está acabando bien la temporada y para nosotros es una baza importante», comentó Fran Escribá, que hoy le devolverá la confianza en el once.

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