Dos futbolistas en el mismo cuerpo

Iban Salvador, máximo goleador del Celta B con ocho dianas, hace estragos en los rivales desde la media punta


vigo / la voz

Ocho goles, once amarillas, una roja y una influencia total en el juego en los 28 partidos que ha disputado. Iban Salvador, nacido en L’Hospitalet hace 23 años e internacional con Guinea Ecuatorial se ha convertido en el jugador más determinante del Celta B, especialmente en la segunda vuelta. De hecho todos sus goles han sido marcados en esta segunda ronda del campeonato y todos ellos han servido para sumar puntos: dos empates y cuatro victorias llevan su sello en un esprint final en donde el conjunto vigués ya divisa a lo lejos de la línea de meta, que todavía tiene que cruzar.

«Me hubiese gustado mantener esta línea de goles desde el principio, pero me costaba bastante y no me entraban. No sé cuántas vaselinas antes de esta había intentado y se me habían ido todas hasta que entró la del domingo. Por fin me están saliendo mejor las cosas que al principio», comentó el media punta después de marcar uno de los goles de la jornada el pasado domingo al Adarve.

Goles y combatividad al margen, Salvador es sobre todo un futbolista difícil de detectar y detener para los rivales. Porque aúna en el mismo cuerpo dos tipos de jugador. «Achega capacidade para ser un segundo punta que é capaz de ameazar o espazo, pero tamén é capaz de xogar entre liñas. Non é moi sinxelo de atopar ese tipo de xogadores, porque nalgúns casos tópaste con medias puntas que teñen dificultade para ir ao espazo e noutras con puntas con dificultades para recibir entre liñas. Iban ten a combinación de ambas e cando ten a ambición por facer as dúas cousas dá un nivel alto», dice de su futbolista Rubén Albés, el técnico del filial.

Aunque nacido en 1995, Iban Salvador ya ha recorrido lo suyo desde que salió de L’Hospitalet. El Valencia tocó a su puerta cuando tenía 17 años y se lo llevó al Mestalla y del filial che dio el salto al fútbol profesional con el Valladolid en Segunda División (29 partidos en dos temporadas). Desde Pucela fue cedido al a UCAM Murcia y a la Leonesa y el pasado verano recaló en Vigo, en donde se siente a gusto y con vocación de continuidad. «El Celta es mi segundo filial, soy uno de los mayores de la plantilla, pero con ganas de estar en el primer equipo como han llegado Kevin, Brais, Iago y otros que pasaron por el B. Todos nos queremos enganchar ahí arriba, tenemos contrato profesional, si fuese con el Celta muchísimo mejor y ojalá se dé el año que viene», comenta sobre su futuro y dejando claro su deseo de cumplir el año de contrato que tiene firmado como celeste.

Su calidad balompédica también le ha servido para alcanzar la internacionalidad con Guinea Ecuatorial. Es un asiduo desde el 2015 y formó parte del plantel que finalizó cuarto la Copa África de ese año. En total ha sido internacional en 18 ocasiones, la última el pasado mes de marzo ante Sudán. La nacionalidad ecuatoguineana de Salvador le llega por vía materna a través de su abuelo.

Todo, en un año que comenzó con rampas empinadas. «El principio de temporada no fue bonito, no solo para mí, sino para el equipo entero y poco a poco creo que hemos ido mejorando y saliendo de ahí y ahora nos están saliendo las cosas y es una lástima que queden cuatro jornadas. Pensábamos que podía dar tiempo a cosas pero en un mes cogemos vacaciones y ojalá dejemos el equipo en Segunda B», comenta mientras advierte que «con 45 puntos ya no se salva nadie (los que tiene el Celta B en la actualidad)» y asegura que a estas alturas «prefiero enfrentarme a los de arriba». El domingo le toca uno de ellos, el líder Fuenlabrada.

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