Dos maños enamorados del Celta, entre la afición visitante en El Alcoraz

Los hermanos Mario y Alejando Rodríguez, residentes en Huesca y de padre gallego, viven el partido de hoy como un auténtico acontecimiento


Vigo

Mario y Alejandro Rodríguez, de 19 y 22 años, nacieron en Cariñena (Zaragoza) y residen en Huesca por estudios. De padre originario de Escornabois (Ourense), los dos se hicieron aficionados del Celta desde niños y hoy estarán en El Alcoraz como parte de la afición visitante. No podían faltar a un partido que todo el celtismo afronta con la etiqueta de trascendental, pero que para ellos además es una ocasión única.

Cuentan los hermanos que solo tienen ocasión de ver al Celta en directo «dos o tres veces por temporada» y por eso este compromiso lo tenían marcado hace tiempo en el calendario. «Partidos como este hay que aprovecharlo al 100%, supone una oportunidad única de volver a sentir al Celta y a Galicia al relacionarnos con los demás aficionados vigueses», dicen.

Dado su origen, admiten les gusta que a los equipos de su tierra -principalmente Zaragoza y el rival de hoy, el Huesca- «les vayan bien las cosas», pero aunque no hayan podido conseguir entradas para la grada visitante, ellos van sin duda con los vigueses. «Nos hemos convertido este año en rivales directos, pero ojalá nos podamos mantener los dos equipos en Primera y la temporada que viene poder volver a ver al Celta en el Alcoraz», reflexionan sobre el conjunto oscense.

Para Mario y Alejandro este duelo también supone la oportunidad de ver a su ídolo que «como no puede ser de otra manera, es Iago Aspas». Además, llevarán a El Alcoraz un regalo para él. «Vamos a intentarle entregarle unas botellas de vino, tradición en nuestro pueblo Cariñena, como agradecimiento por lo que está haciendo y nos hace sentir por el Celta», explican.

La afición de estos dos hermanos por el Celta empezó de muy niños gracias a su padre gallego. «Desde que éramos muy pequeños siempre le gustaba contarnos historias, tradiciones, curiosidades de Galicia, y entre ellas pues como no, estaba el Celta de Vigo». A ellos les encantaba el fútbol y empezaron «a insistir en ello y comprar camisetas, bufandas... Esto unido a que eran buenos tiempos para el Celta, hizo que todavía nos enamoráramos más de él».

Los dos acuden al partido con plena confianza en la salvación del Celta. «Confiamos 100% en el equipo, en todos los jugadores y en el cuerpo técnico, y estamos convencidos de que nos vamos a salvar y la Rianxeira estará sonando en Primera muchos años más». Hoy, situados «justo en la grada que está por encima de la visitante en primera fila y muy cerca del celtismo» de dejarán las gargantas para ayudar a que así sea.

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