Aspas lidera la reacción de un Celta que debe leer entre líneas


Después de los primeros 45 minutos poco eran quienes albergaban esperanzas de cambio, tras una primera parte en la que los amarillos superaron claramente a los celestes. Pero en el deporte de oposición y sobre todo cuando se enfrentan dos equipos con la autoconfianza en situaciones límite un partido puede llegar a ser una montaña rusa emocional. El Celta, apoyado por su público y en el talento de su jugador referencia fue transmitiendo sus dudas y debilidades a un rival que veía como poco a poco se le escapaba un partido cuyo resultado lo vuelve a sumir en las urgencias clasificatorias de las que trataba de salir. Victoria de garra que salva al Celta de una situación critica pero de la que debe saber leer entre líneas para no repetir errores en el trascendental partido de Huesca.

1 La clave

El contagio emocional de la afición

Es difícil poder transmitir más de lo que ayer transmitió la afición al equipo. Preparó un recibimiento de esos que ponen la piel de gallina al más pintado. Abarrotó el escenario creando un ambiente difícilmente superable. Sufrió sin exteriorizar sus lamentos cuando desde dentro los jugadores no eran capaces de devolver todo lo que le había dado. Apretó cuando hubo la más mínima señal de vida. Y celebró con lágrimas y emoción un triunfo revitalizador. El contagio emocional existe, es un factor de rendimiento fundamental y eso ayer se volvió a demostrar.

2 El regreso

Bienvenido, míster Aspas

Volvió Iago y volvió el líder. Pero no sólo volvió el alma mater del equipo y el símbolo de una afición. Volvieron también los desmarques a los espacios, las interceptaciones en la salida de balón del rival fruto de la presión avanzada de la primera línea, los desequilibrios del rival con las apariciones por banda buscando la superioridad, las transiciones verticales que por fin conseguían enlazar a Maxi con el resto del equipo y volvió la calidad para meter al equipo en el partido al tras un lanzamiento de clase.

3en conclusión

Sí, pero...

Pero en un ambiente de euforia es necesaria la reflexión. El Celta durante 50 minutos fue el de los últimos 11 partidos. El desmarque de Mario al interior del área sin nadie que lo siguiese en el primer gol, las deficiencias en el repliegue defensivo o la facilidad con la que un carrilero recorrió cuarenta metros sin oposición para marcar el segundo son buenos ejemplos de un equipo sin intensidad defensiva y despistado.

En ataque mismos defectos subsanados parcialmente por la presencia de Iago. Euforia reflexiva necesaria con vista en el partido clave de Huesca.

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