Lucas Olaza, de la grada al campo

Tras dos meses en Vigo, sin entrar en ninguna convocatoria e inédito en el 2019, el charrúa se perfila como titular para la semana más decisiva del Celta


Vigo / La Voz

Lucas Olaza pasó de jugar la final de la Copa Libertadores en el Santiago Bernabéu a no entrar en ninguna de las siete convocatorias desde que llegó cedido al Celta desde Boca Juniors, de hecho está inédito durante el 2019 y es el único de los tres fichajes de invierno que no ha llegado a debutar. Ni primero Cardoso ni ahora Fran Escribá le han metido nunca en el cupo de 18 jugadores, pero la lesión de David Juncà le abre la puerta a la titularidad para la semana más decisiva del conjunto vigués en los últimos años. De las palabras de Fran Escribá a lo largo de la semana pasada se deduce que el uruguayo será el elegido, una cuestión lógica de entrada teniendo en cuenta que es la alternativa natural al catalán.

El regreso de Lucas Olaza a Vigo presentó aristas desde el primer día. Llegó en sustitución de Júnior Alonso y sabiéndose que Boca Juniors necesitaba liberar plazas de extranjeros. Además, el Celta anunciaba una cesión por seis meses (cuestión por el momento oficial) y en Buenos Aires elevaban el préstamo a 18 meses (una temporada y media).

Preámbulo al margen, Olaza llegó a Vigo el 30 de enero, en la víspera del cierre de mercado. Tres días después el Celta se medía al Sevilla y él fue uno de los descartados mientras otro recién llegado como Boudebouz iba al banquillo. Días después Miguel Cardoso indicó que llegaba en plena pretemporada en Argentina y que necesitaba puesta a punto y adaptación. Tanta, que el portugués nunca le incluyó en una lista. Escribá hizo lo mismo en sus dos partidos al frente del Celta pero ahora parece dispuesto a cambiar de idea. «Tanto él como Kevin nos pueden ayudar en esa demarcación», comentó.

Se supone que dos meses después de llegar al Celta el período de adaptación y la pretemporada pendiente están superadas y que ahora debe demostrar lo que ha crecido lejos de Vigo dentro del campo.

Tras su paso por el Celta B, en donde militó en la temporada 15/16, Olaza volvió a su Uruguay natal para jugar en el River Plate para pasar después al Danubio, en donde comenzó a crecer para explotar después en el Talleres argentino, equipo con el que alcanzó su cénit competitivo y en donde sacó a pasear incluso su vena realizadora (cuatro goles) para convertirse en el hombre de la máscara por su manera de celebrar los goles. De hecho su buena campaña en el conjunto de Córdoba le sirvió para que Guillermo Barros Schelotto, entrenador entonces de los xeneize, le reclamase para Boca.

«Es un lateral muy completo, que tiene como su mejor virtud no solamente la pegada sino las subidas por sorpresa por izquierda también», dijo de él en Uruguay Leonardo Ramos, que fue su entrenador en el Danubio y que incluso reclamó su presencia en la selección. Ahora le llega la hora de demostrarlo en el fútbol español vestido de celeste. Con Juncà tres semanas fuera, se supone que tendrá tres partidos para hacerse con el puesto comenzando el próximo sábado con el Villarreal en un partido clave para el futuro del Celta.

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