Los hechos dictan sentencia con el entrenador

Los números y la situación  colocan a Miguel Cardoso al borde de la destitución


vigo

Los números, las sensaciones, la falta de brújula y la situación deportiva invitan a pensar que las horas de Miguel Cardoso en el Celta están contadas. Los celestes tienen prevista una sesión de trabajo esta mañana a las diez y media en la que estará el luso con toda probabilidad, pero nada indica que vaya a estar en el banquillo el próximo sábado ante el Alavés. Dos meses después se confirma como un técnico de método pero sin resultados en un año horrible en donde fue despedido en Nantes y por eso acabó poco después en Vigo. Como de costumbre, el club guarda silencio pero no hay ni un solo argumento que apoye su continuidad en la liga. Ayer, además, naufragó por completo con su apuesta y después quiso vender un partido muy lejano a la realidad.

SUS NÚMEROS

Diez puntos en 12 partidos, cuatro menos que Mohamed

Mohamed dejó el Celta evidenciando que el fútbol europeo le venía grande, pero lejos de mejorarle, Cardoso le ha empeorado y el año del portugués, entre Nantes y Vigo, es para echarse a temblar. El Turco dejó a los vigueses con 14 puntos después de doce jornadas y en la misma secuencia el luso solo ha conseguido diez puntos, lo que ha llevado a los vigueses a meterse de lleno en el pozo.

 

RACHA

Una victoria en ocho partidos (3 puntos de 24)

Los últimos ocho partidos con Cardoso al frente son una tortura. El Celta solo le ganó al Sevilla y perdió las otras siete contiendas, en total tres puntos sobre 24 posibles. Además, en cuatro de esas siete derrotas el rival fue capaz de remontar el tanto inicial del cuadro céltico, algo que no necesitó un Levante que llevaba cuatro meses sin ganar a domicilio hasta que ayer llegó a Balaídos.

SANGRÍA

El equipo más goleado de Primera División (43)

El Celta es desde el día de ayer el equipo más goleado de Primera División con 43 tantos en contra, 19 de ellos en los últimos ocho fatídicos partidos, a una media de 2,3 por encuentro. El técnico luso en absoluto ha cortado la sangría que ya dejó su predecesor en el cambio. Ayer achacó los goles a fallos individuales señalando por primera vez a los jugadores. La última vez que el conjunto vigués tenía 43 goles en contra a estas alturas (78/79) acabó en Segunda. Un dato a tener en cuenta.

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