La lucha de Néstor Díaz por volver a tener una oportunidad en el fútbol

M. V. F. VIGO

GRADA DE RÍO

XOAN CARLOS GIL

El que fue portero del Celta B, que llegó a debutar en Primera, lleva sin equipo desde la pasada campaña

14 feb 2019 . Actualizado a las 15:26 h.

A Néstor Díaz le está tocando vivir una de las caras más amargas del fútbol. Suele usarse esa expresión cuando hay de por medio graves lesiones, pero el que fue portero del Celta B está sano. Su lucha es encontrar una oportunidad en forma de equipo donde volver a sentirse futbolista y demostrar sus cualidades. Han pasado dos mercados -el del pasado verano y el reciente de enero- sin que haya podido conseguirlo.

Las cosas se torcieron para Néstor cuando finalizada su etapa en el Celta B -«me hubiera gustado seguir, pero el club necesitaba otras cosas y lo entendí»- asumió un nuevo reto en el Badajoz. «Los diez primeros partidos puntuamos muy poco y a partir de ahí, todo fue cuesta abajo. Hubo dos derbis que allí son importantes y que no ganamos, conmigo de portero, y a nivel personal fue lo peor que me pudo pasar» rememora.

M.MORALEJO

A raíz de aquello, comenzó a no jugar y llegado el mercado de invierno, justo a pocos días del final, le comunicaron que no contaban con él y que, además, había fichado a otro cancerbero a sus espaldas. Me sentí engañado. De decirme que contaban conmigo pasaron a comunicarme que no quería que siguiera cuando faltaban pocos días para el cierre del mercado y apenas tuve tiempo para encontrar equipo», rememora con amargura. Y hasta hoy, que continúa en la búsqueda.

Para Néstor esta es una situación nueva que solo había conocido por ojos de algún compañero, pero considera que es una de esas cosas que por mucho que te cuenten, es imposible imaginar hasta que te toca. «Nunca había estado en esta situación, siempre tuve la suerte de encontrar equipo pronto. De repente fue jugar el play-off con el Celta, que me fuera mal en Badajoz y que en cuestión de un año me haya venido todo esto», lamenta.

Dentro de lo malo, Díaz agradece al Rápido de Bouzas la oportunidad de entrenar con ellos, algo que lleva haciendo desde agosto. «Tengo la suerte de entrenar con ellos, un Segunda B que me trata muy bien. Al menos no estoy parado y me mantengo en un ambiente como si estuviera en un equipo, así que dentro de lo que cabe estoy bien», afirma. Aunque lo que necesita, dice «es empezar otra vez en un nuevo equipo».

ALBA PEREZ

Lo único que busca el futbolista en estos momentos es un proyecto que le guste y le motive. «Mejor un Segunda B, pero me da igual si es un Tercera. Lo importante es que me ilusione lo que me propongan, que me pueda sentir cómodo. La categoría no es lo más importante, si me ilusiona, voy de cabeza», cuenta. No ocurrió con la única propuesta que tuvo, de un equipo que no le acababa de convencer; como quedaba mercado por delante, decidió esperar, pero finalmente no surgió la ocasión que aguardaba.

Cuando se le pregunta si se ha planteado tirar la toalla, Néstor admite que es inevitable cuando se pasa por algo así. «Piensas muchas veces en dejarlo porque lleva un momento en que te desmotivas. Vas a entrenar, pero sabes que tienes que esperar hasta el siguiente mercado», expresa. Precisamente los fines de mercado son los momentos más duros porque «te das cuenta de que otra vez no has recibido esa llamada y tienes de nuevo meses por delante».

Pese a esos momentos de flaqueza, el excéltico mantiene la esperanza y sigue trabajando duro. Lo que llegó a conseguir como futbolista en el pasado es un buen argumento al que agarrarse. «He tenido que trabajar muchos años, nadie me ha regalado nada y sé lo que soy capaz de dar a un club. Solo busco una oportunidad y a partir de ahí seguir creciendo como portero», recalca.

M.MORALEJO

Mientras continúa la espera, en enero participó en sesiones de la AFE organizadas para jugadores en su situación, una experiencia que le fue de gran ayuda. «Allí todos buscamos lo mismo: estar bien, ayudarnos entre todos, volver a competir y a disfrutar del fútbol. Fue una experiencia muy bonita y no nos faltó de nada, unas condiciones de primera», señala con gratitud.

Preguntado por su paso por el Celta, asegura que siempre lo recuerda «con una sonrisa». «Llegué con ilusión en un mercado de invierno con ganas de jugar y acabé haciéndolo. Al año siguiente tuve una lesión larga en el hombro y me tuvieron que operar, pero acabé jugando el play-off con el mejor Celta B de la historia», resume. Y a raíz de haber vivido en el club «una de las mejores experiencias de su carrera», se declara simpatizante celeste, «mucho más que de cualquier otro equipo en el que haya estado».