Merlegos cumple el sueño de un celtista peruano

Moisés Barreto, celtista de Lima, comentó en Facebook que no tenía manera de conseguir una camiseta del equipo en su país y la peña compostelana se la hizo llegar


Vigo

Hace unos días, un tesoro que llevaba años deseando poder tener llegaba a manos del peruano Moisés Barreto. Peruano de 39 años, tiempo atrás había expresado en un grupo de celtistas de la red social Facebook sus ansias de poder conseguir una camiseta del Celta y desde la peña Merlegos Celestes tomaron buena nota. «Dixo que lle encantaría ter unha camisola do Celta e que no seu país non a daba conseguido, dito e feito», explica el presidente de la agrupación compostelana, Miguel Barja.

A la camiseta le sumaron una bunfanda, pulseras de la peña y una bandera del 95 aniversario. «Levoulle todo unha camareira miña peruana que empezaba as vacacións e ía a Perú a ver á súa nai. Aproveitamos a viaxe», revela Miguel la manera en que lo hicieron posible. «Conocí por Facebook a esta gente maravillosa el año pasado y me prometieron que me mandarían un polo del Celta. No lo podía creer, me hice ilusiones pero me costaba creer que fuera a ser cierto. Y al final mi sueño se hizo realidad», agradece Moisés.

Miguel le contó que Ena, que así se llama su «heroína», como él dice, sería la encargada de hacerle llegar su ansiado regalo. «Les comenté a mis hijos que nos íbamos al aeropuerto, que venía una amiga española y me preguntaban de qué la conocía y cómo nos íbamos a reconocer. Hicimos un cartel para que ella nos viera y fui el hombre más feliz del mundo», expresa. Asegura, además, que pasaba un mal momento personal y que el regalo llegó en el momento justo. «Les doy las gracias e corazón. Pasaba un mal rato en mi hogar y nos olvidamos, me fui con mis hijos a celebrarlo con un rico pollo a la brasa y la bandera del Celta en la mesa», relata.

La afición de Moisés por el Celta viene de mucho tiempo atrás, a los doce o trece años, calcula. «Pasaban los partios acá en Lima y me gustaba la pelota. Veía siempre el fútbol aunque fuera las dos o las tres de la mañana. Era fanático a morir y muchas veces coincidía que ponían partidos del Celta», recuerda. En esa época jugaban futbolistas que recuerda especialmente como «Jayo, Legario, Chema del Solar, Karpin, Mostovoi, Catanha, Cavallero, Mazinho... Un gran equipo que moria por ver», recuerda.

El horario era un impedimento para un chaval que tenía que madrugar para ir a clase al día siguiente, pero se las ineniaba como podía. «Para llegar al televisor había que pasar por el lcuarto de mis padres y la luz les molestaba. Lo que hacía era salir con una manta y me tapaba entero con televisor y todo. Hasta que terminaba el partido no me iba a dormir, hasta que me descubrieron y guardaban la tele todas las noches», rememora divertido. Así comenzó a fraguarse su pasión celeste.

Tiempo después, vivió una anécdota «que no creerán» -dice-, pero que asegura que ocurrió. «Iba por una avenida principal, me paré en la esquina para cruzar y me encontré una indumentaria deportiva bien doblada. No había nadie alrededor y como era travieso como todo muchacho y estaba allí caído, lo cogí». Cuando lo abrió, para su sorpresa, cuenta que vio que era el uniforme del Celta. «No me lo podría creer. Era lo mejor que me había pasado hasta ese momento». Desde entonces la usó durante años y si se rompía la volvía a coser. «Era mi arma secreta». Ahora cuenta con una más.

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