La «Toronto Connection» del Celta

Tomás, vigués residente en Canadá, inculca el celtismo a sus hijos y a sus alumnos


Vigo

Atlanta, Estambul, Heidelberg, Berlín y, ahora, Toronto. Son los distintos destinos a los que la vida ha llevado a Tomás Paz Johnstone , vigués de 41 años y celtista que ha paseado su afición del Celta por todos esos lugares. Un afición que nació en el barrio de Coia. «Desde mi habitación siempre veía las luces del estadio y una parte de Río Alto. Mi primer partido fue con cinco años y mis abuelos siempre nos regalaban el abono de Río Bajo a mi primo y a mí», recuerda.

Desde esos cinco años hasta el 2000 calcula que se perdió partidos durante un par de temporadas en las que era él quien jugaba al fútbol los domingos. «El Celta siempre fue y es el equipo de casa, hablo de más de 40 años con un abono en casa», destaca. Y el sentimiento celtista, aunque condenado a ser vivido de otra manera, ha permanecido intacto durante todo este tiempo allá donde estuviera.

Tomás recuerda con cariño que cuando se marchó de Vigo a trabajar a Berlín coincidió con la etapa del EuroCelta de los 90. «Mi padre y yo usamos los partidos europeos para vernos: República Checa, Dinamarca, Inglaterra, Holanda o Escocia fueron algunos de los lugares donde nos juntamos», rememora. Y guarda anécdotas como cuando en un partido contra el Slavia su progenitor voló de vuelta con el equipo y él se quedó solo en el campo «sin saber cómo volver al hotel». Tampoco ha olvidado detalles como lograr acceder a entrenamientos previos con pases de prensa o sentarse «al lado del presi contra en Odense en la visita a Dinamarca».

El aula de Tomás en el centro donde trabaja
El aula de Tomás en el centro donde trabaja

Desde que vive en América los recursos para seguir los partidos del Celta son la radio o la televisión cuando tiene ocasión. Pero quien entra en la clase de este profesor tiene indicios a primera vista de cuál es el equipo al que apoya. «Está decorada siempre con bufandas y camisetas del Celta, mis alumnos ya saben cómo es mi humor dependiendo del resultado del partido», cuenta divertido.

La primera vez que viajó a Vigo con la que ahora es su esposa fueron a Balaídos y ahora ya es visita obligada cada vez que están en la ciudad. Y ya no solo con ella, sino también con sus hijos. «Tanto mi hijo como mi hija son del Celta y cuanDo es el día de las camisetas de tu equipo en el cole o el día de tu nación, todos llevan su camiseta», cuenta orgulloso.

La familia al completo, en Balaídos este verano
La familia al completo, en Balaídos este verano

A sus pequeños, una niña de cuatro años y un niño de uno, no les va a quedar otra que ser del Celta. De eso se encarga Tomás. «Vemos los partidos juntos y la Rianxeira y el Himno son parte de las canciones que entonamos para que se duerman», revela. Además, cuando celebran el día multicultural en la guardería, ellos llevan la camiseta del Celta. «Este verano fuimos por primera vez todos a Balaídos y mi hija no paró de hablar de ello todo el viaje. Mi hermana es una de las cuidadoras del césped y suele mandarnos fotos», cuenta.

Cuando hay partidos durante la semana los escuchan por la radio y a la mayor de sus hijos le encanta «cuando oye los mensajes que envían». Por todo ello han dado en llamarse la Toronto Connection del Celta. 

La hija de Tomás también juega al fútbol
La hija de Tomás también juega al fútbol

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