Un hincha del Celta en el juicio contra la TAP y Ryanair por cancelar su vuelo a Manchester: «Era el partido más importante de la Tierra»

Decenas de afectados reclaman indemnizaciones por daños morales por las penurias y por llegar tarde a las celebraciones previas al partido de Europa League


Vigo

El Juzgado de lo Mercantil número 3 de Pontevedra, con sede en Vigo, ha celebrado esta mañana dos juicios promovidos por decenas de aficionados Del Real Club Celta de Vigo que el 10 de mayo del 2017 se quedaron colgados por un fallo de suministro de combustible en el aeropuerto de Lisboa y no pudieron volar ese día a Inglaterra, donde querían ver el partido de Europa League entre el equipo vigués y el Manchester United. Los perjudicados volaban con Ryanair o la TAP. Declararon tres pasajeros afectados que reclaman el dinero del vuelo, dos noches anuladas del hotel en Manchester y la comida. 

Ryanair se allanó en la demanda y aceptó abonar las indemnizaciones reguladas de la UE por retrasos y ha depositado 12.000 euros para compensar a los pasajeros.

El primer juicio fue contra la TAP. Declararon varios hinchas como testigos de las peripecias que vivieron para llegar a tiempo al partido tras cancelarse sus respectivos vuelos. Era un día caótico por la visita del Papa a Fátima, con muchos controles, y muchos se desplazaron en bus hasta Faro para buscar otro vuelo a Mánchester. La TAP alegó que había problemas con el suministro de combustible. Había muchos vuelos afectados por un fallo técnico en el aeropuerto y se barajó cerrar la terminal. «No hubo ningún plan B para recolocar a los pasajeros, a algunos les ofrecieron volar tres días después», dijo un pasajero.

Según un testigo, el Celta medió para contratar un bus para viajar hasta Faro y buscar otro vuelo a Manchester. Compraron on line 35 plazas y luego cruzaron los dedos para que, al llegar allí, no se cancelase. «Había mucha ansiedad», dijo un testigo.

Aunque llegaron a tiempo al partido se perdieron las celebraciones anteriores con sus amigos llegados desde toda Europa y la reunión con el alcalde Abel Caballero: «Era una oportunidad histórica, el partido no son solo 90 minutos. Yo estaba allí».

Otro viajero relató: «Estábamos abatidos y desesperados, íbamos a disfrutar pero en el aeropuerto no sabíamos que iba a ser de nosotros. Todo se demoraba y no había respuestas». 

Los testigos relatan lo que le pasó a otros pasajeros porque «compartimos experiencias entre todos, algunos nos contaron que venían sin dormir».

Una queja recurrente es que «no nos ofrecieron billetes para trasladarse, jugaban con nosotros», dijo un perjudicado que estuvo ocho horas esperando por una solución hasta que se cerró el aeropuerto de Lisboa. «La TAP no nos ayudó», criticó un viajero. «Algunos pidieron ayuda a sus familiares de Vigo y otros se movieron por su cuenta. Los de la compañía buscaban desatenderse de nosotros, no nos daban soluciones», dijo. 

«Nos ofrecían ir cuando ya se había celebrado el partido, un domingo o un lunes cuando el partido era el jueves», lamentó un testigo en el juicio.

Finalmente, encontraron otro vuelo desde Faro al día siguiente pero «sin certeza, nadie te aseguraba que no hubiese overbooking», añadió un perjudicado en el juicio.

«Nadie te decía nada ni había respuesta, fuimos a Faro y había incertidumbre, estábamos sin dormir, cansados, con ansia por ver el partido, preguntándonos si me dejarían salir en el vuelo», afirmó. 

El chofer del bus que les llevó a Faro estaba muy cansado por haber prestado servicios por la visita del Papa «y casi se salía de la carretera, lo pasamos mal».

Cuando pensaron que había pasado lo peor, ya no tenían hotel en Manchester por no hacer el cheking por lo que les anularon sus reservas de habitación y, además, «nos perdimos las celebraciones anteriores».

«En Manchester, éramos 400 y nos conocíamos por las caras, sin dormir, algunos llegaron para ver el partido y ya está. Como hincha del Celta, los conocía, era un partido muy especial, uno de los partidos más importantes de la Tierra y no llegamos a vivirlo bien, quieres llegar y disfrutar del ambiente con la otra afición y tú gente y fue imposible disfrutarlo, estábamos intranquilos», dijo un perjudicado. «Era el partido más importante de la historia del Celta en un estadio como Old Trafford», contó otro perjudicado.

Los afectados insisten en que lo peor fue el viaje. Viajeros de la TAP cogieron un coche y otros viajaron en bus por la noche. «Me pego paliza, duermo en aeropuerto en obras y a lo mejor no hay vuelo», dijo.

La defensa alega que el cierre del aeropuerto de Lisboa fue un problema general contemplado en el reglamento aéreo pero el abogado de los afectados dice que «esto no es un viaje a las islas Seyselles sino a ver el partido más importante de la historia del Celta que ellos vivían con pasión, estamos hablando de fútbol y había incertidumbre por no llegar. La compañía les dejó tirados, sin alimentos ni alojamiento, incumplió el reglamento, ni se le pagó el vuelo que no usaron, a nosotros además de burros, apaleados sin dinero en un país extranjero. Casi se matan porque el chofer del bus a Faro se quedó dormido al volante». Reclaman  compensaciones por daños morales.

En el siguiente juicio, Ryanair aceptó, tras un pacto previo, pagar las indemnizaciones reglamentarias.

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