Maxi Gómez, algo más que cabeza

En 45 partidos ha marcado once goles con la pierna derecha, uno con la zurda y once con la testa


Vigo / La Voz

Tiene 22 años y un instinto depredador más propio de un delantero bregado en mil contiendas que de un chaval que lleva poco más de un año moviéndose entre la élite del balompié mundial. Maxi Gómez tiene el don del gol, una virtud deseada -y cotizada- por los equipos y temida por los rivales. Que se lo pregunten a Setién, que tuvo que tragar saliva cuando en poco más de veinte minutos el uruguayo y sus compañeros le reventaron un partido que el Betis tenía en su poder.

Maxi Gómez, que destacó en el Villamarín entrando desde el banquillo igual que Andrew Hjulsager, ha despachado su lesión con un doblete que alimenta a su equipo y que confirma su crecimiento. El uruguayo ahora también genera fútbol, no solo lo culmina. Y cuando de rematar se trata, su abanico de recursos se ha expandido. En el Villamarín marcó de cabeza primero y entrando solo en el segundo palo después. Dos alternativas para un jugador que ha multiplicado sus prestaciones y que ya finaliza jugadas más allá del balón parado, la especialidad que le permitió marcar sus primeros goles en el fútbol español la temporada pasada. Hace un año, a estas alturas de competición, llevaba también media docena de muescas en su casillero, pero este curso con el añadido de que se ha perdido dos encuentros.

De los 23 tantos que Maxi ha anotado en Primera División en 45 partidos, once llegaron de cabeza, once con la pierna diestra y uno con la zurda, según los datos de Afouteza e corazón. Y de todos ellos, seis han cuajado en la actual campaña. El charrúa ha marcado tres goles con la pierna derecha, uno con la zurda y dos con la testa que le convierten en el segundo artillero del equipo tras el incombustible Aspas, que ya ha dedicado ocho goles en liga desde que le dirige Mohamed.

En el año y medio que lleva empapándose del fútbol español, Maximiliano ha funcionado como una esponja, absorbiendo cada detalle y cada consejo para incorporarlo a su repertorio. Ahora colabora más en el trabajo defensivo y presiona más, aunque no sea su función principal. Y sobre todo se asocia más. Se brinda a sus compañeros, acompaña, abre huecos y distrae. Aporta con y sin balón, y, al igual que el primer día, la responsabilidad no le hace temblar las piernas.

Lo demostró en el Villamarín, al que entró con todas las ganas y donde remató cuanto balón se le puso por delante.

En el «top ten» sub-23

El internacional con Uruguay, a sus 22 años, puede presumir de estar entre los diez futbolistas sub-23 con más goles de las grandes ligas europeas. La lista la lidera Mbappé con 11, y tras él llegan el sevillista André Silva, Kamano (Bordeaux), Bamba (Lille) y Luka Jovic (Eintracht), con siete; luego está el céltico con seis dianas ocupando una sexta plaza en la que empata con Lebo Mothiba (Estrasburgo), Richarlison (Everton) y Timo Werner (Leipzig).

Maxi Gómez es todavía un futbolista en formación y esa es la mejor noticia tanto para el jugador como para el Celta, que supo detectar en el momento oportuno las cualidades del delantero uruguayo. Si con 22 años es capaz de seguirle el ritmo al inmenso Iago Aspas, lo que está por venir puede ser todavía mejor. Está en manos de Maxi.

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