La locura convertida en fútbol

El Celta voltea un 2-0 adverso en un 2-3 pero acaba pactando tablas con el Betis


El Celta pescó en una locura de partido que tuvo perdido con el 2-0, ganado con el 2-3 conseguidos en 21 minutos prodigiosos y que acabó en empate tras una falta magistral sacada por Sergio Canales a falta de cuatro minutos para la conclusión. Una tolemia que estuvo acompañada de los movimientos tácticos (el Celta pasó a un 3-5-2 en el segundo tiempo) y de los cambios, que resultaron providenciales, especialmente el de Maxi Gómez que entrando desde el banquillo marcó dos goles, algo que no pasaba en el cuadro vigués desde los tiempos del fútbol de plata.

La locura comenzó a la media hora de partido. Con dos lances antagónicos en un minuto lo cambian todo. En el 31 el árbitro anuló por fuera de juego un gol a Okay que hubiera puesto por delante al Celta y en la jugada siguiente el Betis se adelantó con un lance tan elemental como vertiginosa y efectiva. Sacó el largo Pau López, Juncà no midió el balón y dejó el carril para Francis, que buscó a Lo Celso y el jugador cedido por el PSG entregó el balón a Loren Morón para que batiese a Sergio que ya había salido a tapar el hueco.

La jugada echó por tierra todo el trabajo de un Celta que repitió once con la novedad de Okay por el lesionado Lobotka (que se perdió el primer partido de liga desde que está en Vigo) y que de inicio intimidó con la presión alta, que envió dos avisos con otros tantos disparos de un Emre Mor que comenzó activo, que obligó a Pau López a emplearse a fondo ante un zambombazo de Brais, que recurrió, tras un par de avisos, a una defensa de cinco con Brais oficiando de lateral interino y Hugo Mallo de central cada vez que el Setién llevaba a su ejército de centrocampistas a la frontal del área y que fue reculando a medida que el Betis se encariñaba con el balón como era previsible.

Aun así, los verdiblancos también las tuvieron. Sergio estuvo magistral ante Lo Celso en dos ocasiones (un remate a bocajarro y una rosca), Canales tuvo dos clarísimas y un palo.

La esquizofrenia del segundo tiempo alcanzó la categoría de superlativa. Para comenzar el Celta pasó a jugar con una defensa de tres centrales (Hugo era el tercero) y con carrileros con Hjulsager dentro del campo. La propuesta, con el equipo acelerado, le pudo dar el empate con una contra de no acertó a culminar Emre Mor y, como sucediera en el primer tiempo, acto seguido Júnior recibió un regaló en forma de rechace y marcó el 2-0 que parecía poner el partido imposible para el Celta.

Pero ahí emergió la figura de Maxi Gómez para hacer bueno el esfuerzo coral con Brais y Iago como jefes de filas. El charrúa le dio esperanzas al Celta con un remate inapelable después de un centro de Hjulsager cuyo estatus en el equipo parece haber dado un giro radical. Y el 2-1 dejó muy tocado a un Betis que perdió equilibrio, cedió todo el protagonismo y quedó a merced del vendaval celeste, que no se detuvo pese al incidente entre los preparadores físicos. Por eso siete minutos después Brais Méndez encontró recompensa al acomodar un centro de Juncà para golpear con la zurda un balón imposible para Pau López.

El 2-2 no saciaba las ganas de los célticos, que porfiaron y vieron como eran capaces de darle la vuelta al marcador, de nuevo con Hjulsager como centrador y de Maxi cómo rematador, en este caso en el segundo palo y libre de marca. La fiesta pudo ser completa en la jugada siguiente si la contra liderada por Iago Aspas acaba en gol, pero no fue así y a continuación Canales empató de falta directa falta de siete minutos.

Y ni con el 3-3 los dos equipos frenaron el ímpetu, sino que porfiaron y Juncà tras enviar Iago Aspas un balón al palo, tuvo el cuarto a portería vacía, pero el balón se fue al cielo de Sevilla. Hubiese sido un final épico en un partido delicioso.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
13 votos
Comentarios

La locura convertida en fútbol