Pasarse de frenada


Unzué sabía de fútbol. Mucho. Pero su bonhomía, su disposición y su discurso, casi de tecnócrata, no pasaron de la epidermis ni de la plantilla ni de la afición. Por eso el Celta buscó un giro radical. Quería recuperar el mensaje pasional y ambicioso, que tan bien había modulado Berizzo -sin triunfalismos ni excesos-. El problema es que Mohamed está lejos del enciclopedismo futbolístico del navarro y su discurso, visto lo visto, se ha pasado de frenada. Las palabras del Turco no están sustentadas ni en los puntos ni en el fútbol, y la afición de Balaídos puede indultar algunos malos resultados, pero no transige con la renuncia a la identidad.

Quizás en México a Mohamed le bastaba con un par de apuntes sobre el rival, con la simpleza, casi ingenuidad, de amontonar defensas cuando se gana y delanteros cuando se pierde, y con alistar cinco zagueros para crear un muro. Quizás para el FIFA basta, en la hierba no.

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