Una apuesta con riesgos asumidos

Desde la vuelta a Primera el Celta ha fichado a quince menores de 23 años con resultados dispares


Desde que el Celta regresó a Primera División ha tenido claro que acudir al mercado con la chequera llena no era una opción para sus finanzas, saneadas pero dentro de la escala media. Por eso tanto con Miguel Torrecilla como con Felipe Miñambres en la dirección deportiva, el club encaminó buena parte de sus esfuerzos a peinar mercados menos cotizados en busca de jóvenes valores. El caladero danés ha sido especialmente fructífero estos años, aunque no el único.

En las últimas cinco campañas el club celeste ha firmado para el primer equipo a una quincena de futbolistas de 23 años o menos que en su mayoría eran desconocidos o, como mucho, promesas con mayor o menor mercado. Cuando el Celta apuesta por estas operaciones asume un riesgo que entiende como normal, consciente de que no todos los fichajes cubrirán sus expectativas.

En este apartado entrarían jugadores como Drazic, que acabó jugando en el filial antes de despedirse como celeste, Bongonda, que solo tuvo una temporada aceptable, Lemos y Naranjo, cuya participación fue testimonial, o jugadores como Hjulsager o Mazan, que continúan en el club pero hasta el momento siendo una incógnita.

En el lado opuesto están operaciones como las de Radoja, Sergi Gómez, Maxi Gómez o Lobotka. El serbio llegó a Vigo por un millón de euros y respondió en el centro del campo hasta que el club optó por dejarle a un lado al no querer renovar. Sergi Gómez fue creciendo paulatinamente hasta convertirse en un central importante y que este verano cambió Vigo por Sevilla, mientras que Lobotka y Maxi son, junto a Pione Sisto, las sorpresas más positivas de toda la remesa de jóvenes. Los tres tuvieron un coste que osciló entre los 4 y los 5 millones, pero llegaron al Celta sin experiencia en ligas tan competitivas y siendo desconocidos. El eslovaco ha recibido propuestas de lo más granado del fútbol continental, el balompié chino intentó llevarse al delantero uruguayo y Pione Sisto está en el radar de numerosos clubes.

La última hornada de fichajes jóvenes tiene a Beltrán y Jensen como protagonistas. Cuando el Celta pagó 8 millones por el madrileño, para algunos fue una sorpresa, pero ocho partidos han bastado para darle la razón a Miñambres. En el danés hay muchas expectativas, pero las lesiones se están interponiendo.

La lista 

Radoja

1 millón de euros. Llegó en el verano del 2014, cuando tenía 21 años. Continúa, aunque no cuenta.

Sergi Gómez

A coste cero. Le ficharon en el 2015 a coste cero cuando tenía 22 años. Ha dejado 5,4 millones.

Bongonda

1,3 millones de euros. Fichó por el Celta en enero del 2015 con 19 años. Vivió dos cesiones antes de rescindir.

Draziz

1 millón de euros. Cuando le ficharon tenía 20 años. No cuajó en el primer equipo ni en el Valladolid y acabó en el B.

Guidetti

A coste cero. Llegó a coste cero. Se marchó el año pasado al Alavés, que este verano pagó 4 millones de euros.

Pione Sisto

5 millones de euros. Con 21 años llegó a Vigo, donde se ha convertido en un jugador de referencia.

Álvaro Lemos

200.000 euros. Su paso por el Celta fue efímero. Tenía 23 años cuando fichó; solo jugó cinco partidos.

Naranjo

1 millón de euros. Con 22 años llegó al Celta tras ser el jugador revelación de Segunda, pero no cuajó.

Hjulsager

1,2 millones de euros. El nórdico no ha conseguido oportunidades ni continuidad en el Celta.

Maxi Gómez

4 millones de Euros. Era una apuesta arriesgada, pero el fichaje de Maxi a los 21 años resultó todo un éxito.

Emre Mor

14 millones de euros. Llegó del Dormunt con 20 años siendo el fichaje más caro y no ha demostrado nada en Vigo.

Lobotka

5 millones de euros. El verano pasado, con 21 años, era un desconocido en el fútbol español. Hoy se lo rifan.

Robert Mazan

Fichó el invierno pasado con 23 años para competir con Jonny.

Fran Beltrán

8 millones de euros. A sus 19 años está superando todas las expectativas.

Mathias Jensen

6,7 millones de euros. Llegó como fichaje estrella, pero las lesiones le han frenado.

Cerca de 50 millones invertidos y dos ventas rentables

En las últimas cinco campañas el Celta ha invertido en futbolistas menores de 23 años algo más de 48 millones de euros. De los quince que llegaron, nueve forman parte a día de hoy de la plantilla, y la salida del resto dejó aristas diferentes.

Sergi Gómez, que fichó en el verano del 2014 a coste cero ha reportado a las arcas vigueses 5,4 millones de euros, además de haber dado un buen rendimiento durante su etapa como celeste. Una cantidad inferior dejó la marcha de Guidetti al Alavés, primero en calidad de cedido y más tarde como traspasado. En su día había llegado libre -el club le primó con un millón de euros- y este verano salió por cuatro millones. Dos operaciones satisfactorias que distan de casos como los de Drazic o Bongonda.

El serbio y el belga costaron en su día alrededor de un millón de euros cada uno. Con Drazic el Celta buscó primero una cesión que tampoco enderezó su rumbo y más tarde le dio salida al fútbol de su país. No trascendió el monto de la operación. En el caso de Bongonda, primero probó fortuna en el Trabzonspor, pero allí tampoco encajó y acabó marchándose al Zulte, club del que había salido.

La mayor inversión del Celta en un futbolista joven es también, a día de hoy, la que genera más dudas. Por Emre Mor pagaron 14 millones y hasta la fecha ha dejado más sombras que luces.

Las cifras de Lemos son casi anecdóticas en un club como el Celta, mientras que el millón que el Celta recuperó por Naranjo no lo recuperó. El Genk, el Leganés y ahora el Tenerife han sucedido en la vida deportiva del jugdor.

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