Cavallero: «Me identifican con la camiseta del Celta y eso me enorgullece»

M. V. F

GRADA DE RÍO

El exportero celeste, ahora secretario técnico de Vélez, recuerda su lustro de estancia en Vigo

15 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Pablo Cavallero (Buenos Aires, 1974), actual secretario técnico de Vélez Sarsfield, es uno de los guardametas que defendieron la portería del Celta durante los años dorados de Europa. Llegó a conseguir el reconocimiento de Zamora al portero menos goleado y asegura que ha necesitado el paso del tiempo para ser plenamente consciente de la calidad del equipo del que formó parte.

- ¿Cómo se fragua su llegada al Celta?

- Estaba en el Espanyol y la idea era pegar un salto de calidad. Surgió la posibilidad del Celta a través de Víctor Fernández, al que estoy muy agradecido por confiar en mí. Había otras opciones y fue una semana de negociación en la que el club dueño de mi poder se inclinó por el Celta. Lo viví con ilusión, suponía crecer a nivel deportivo. Y por suerte me tocaron cinco años muy bonitos a nivel personal y futbolístico.

- ¿Qué fue lo mejor que vivió en el club?

- Los dos primeros años fueron buenos. Consigo el Zamora con una clasificación para la Champions en un año muy bonito en que viajaba mucho con la selección. Para mí meterme en la historia de ese trofeo fue muy importante a nivel personal. Fueron años lindos en los que el equipo peleaba por estar arriba. Sin los compañeros, no hubiera sido posible.

- ¿Cómo se vive el contraste de pasar de jugar la Champions a descender a Segunda?

- La dureza del momento. El equipo se había descompensado a nivel futbolístico, no pudo sostener la doble competencia y entró en un momento difícil donde no se pudo sobreponer y terminó perdiendo la categoría. Pasamos de una situación a la opuesta, pero a veces hay que pasar por momentos difíciles para que las instituciones sigan creciendo y darse cuenta de que no es fácil armar una plantilla y pelear por cosas importantes.

- ¿Y la final de Copa del 2001?

- Tengo una espina que guardo adentro. El día antes cuando llegamos a la Cartuja para el reconocimiento que te prestan entramos sobre uno de los córneres y tuvimos que esperar lejos mientras terminaba el Zaragoza. En el otro arco estaban pateando penales y el lanzador tiró dos veces a la derecha del arquero. Yo, como argentino desconfiado, dije: ‘Lo está haciendo a propósito y si mañana hay penal, lo va a tirar a la izquierda’. Pensé que era adrede para engañarme. Y llegó el momento e hice caso a mi cabeza, porque soy una persona estructurada y de pensarlo todo, así que me tiré a la izquierda en vez de hacer caso a mi corazón. Me dolió porque lo hubiera atajado. De todas maneras, se nos puso de frente y no supimos sostenerlo.

- ¿Pensaba que estaría tanto tiempo en el Celta?

- Nunca sabes, pero cuando uno cambia mucho de un equipo a otro no es buena señal. Si yo me quedé cinco años fue porque me sentía útil y valorado dentro del plantel.

- ¿Qué puede decir de su adiós?

- El club se encontraba en una situación incómoda económicamente donde se estaba desligando de contratos altos y surgió una posibilidad para que yo rescindiera los seis meses que me quedaban y recibieran un dinero. Me fui al Levante, que era el que me volvió a dar la oportunidad de continuar en España.

- ¿Qué recuerdos se llevó?

- De los mejores. Te doy el ejemplo de que cuando llegué el club me abrió una cuenta en una entidad bancaria cerca de Balaídos, en Castrelos, y 18 años después la sigo teniendo. Voy a Vigo, tengo amigos y los mejores recuerdos, allí nació mi segundo hijo y también tengo propiedades. Me une un afecto muy grande, y antes de final de año espero volver.