Ataque de oro, defensa de papel

GRADA DE RÍO

M.MORALEJO

El Celta dio todo tipo de concesiones al Valladolid y solo su pegada le permitió llevarse el empate

23 sep 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Mucha pegada y nula defensa. Esa sería a grandes rasgos la radiografía de lo vivido ayer en Balaídos ante un Valladolid que hasta pisar Vigo no había encontrado el camino del gol. El Celta, tras empezar la temporada encajando dos tantos en los tres primeros partidos, ha recibido en la última semana seis en dos contiendas, tres en Girona y los tres frente a los de Sergio. Un toque de atención a gritos para un equipo que su entrenador quiere construir desde la defensa, y que parecía haber dado un paso adelante en las labores de contención.

el once

Cambios en la defensa

A la quinta jornada, Antonio Mohamed dio un giro radical al once celeste con cambios obligados, pero otros voluntarios. Sentó a Beltrán y Pione Sisto y dio entrada a Okay y a Boufal. Y en la zaga, la línea más afectada por las bajas, apostó por dar la alternativa a David Costas como central y a Juncà en el lateral zurdo, confiando a Roncaglia el costado derecho. Júnior Alonso fue el damnificado de partida, aunque acabó entrando en el segundo tiempo.

el gérmen

La renuncia al fútbol

Pocas veces se va a encontrar el Celta con un partido tan en bandeja. A los ocho minutos ganaba 2-0 a un rival que hasta entonces estaba peleado con el gol y que parecía aletargado ante el avasallamiento celeste. Sin embargo, el Celta renunció a ser él mismo, le entregó la pelota a los pucelanos, se atascaron en su presión, fueron reculando metros, se metieron en líos con entregas rebuscadas y, poco a poco, se fue haciendo el harakiri. Del fútbol vertical y vertiginoso de los primeros compases no quedaron ni las sombras. Un despropósito. Y la cosa fue a peor.

el problema

Los centros laterales

El Valladolid supo leer dónde estaban los eslabones más débiles del Celta. Detectó que los centros laterales eran una materia pendiente en una defensa que jugaba junta por vez primera y en la que había dos debutantes, e hizo sangre. Lo intentó con insistencia por el costado de Juncà, que sufrió lo suyo y acabó siendo sustituido por un Júnior Alonso más contundente, y machacó sobre todo por el lado diestro. La banda de Facundo Roncaglia fue un coladero, al argentino le pesó la amarilla con la que tuvo que lidiar desde la primera mitad, y por encima Costas, que estaba a su lado, tampoco colaboró demasiado.

el contrapunto

La garantía del gol

Solo la garantía de cara al gol que tiene el equipo celeste le permitió salvar un punto. A pesar de que tras el primer cuarto de hora los célticos solo se mostraron en ataque en momentos puntuales, dispusieron de hasta media docena de ocasiones clarísimas de las que tres acabaron en el fondo de la red. La calidad superlativa de Iago Aspas volvió a aparecer para subir un doblete a la cuenta del moañés, y Maxi Gómez demostró que en su currículo tiene gol, pero también está haciendo un máster que versa sobre cómo asociarse con sus compañeros.

lo mejor

La conexión Aspas-Méndez

Aunque el partido del Celta fue muy gris, hubo noticias positivas. La mejor, probablemente, fue ver la conexión que Iago Aspas tiene con Brais Méndez. Verlos jugar juntos es una delicia. Se fútbol conecta a la perfección. Ambos lo leen de la misma manera y eso es una excelente noticia para el equipo vigués. Dos canteranos en la misma onda.