Sofiane Boufal, una incógnita pendiente de resolverse

El parisino ha combinado muestras de su gran calidad y decisiones erradas


Vigo

Sofiane Boufal está a punto de cumplir dos meses en Vigo en los que ha tenido tiempo prácticamente de todo: lesionarse, recibir el alta a tiempo para el inicio de Liga, debutar e incluso marcar el pasado lunes su primer gol con la camiseta del Celta. Poco a poco va enseñando sus prestaciones, pero el rendimiento que puede llegar a dar al equipo el extremo sigue siendo por ahora una incógnita. Ha dejado ver que tiene cualidades, pero también que hay aspectos en los que cuenta con un importante margen de mejora y que su adaptación al equipo aún está lejos de ser completa.

El internacional con Marruecos -aunque lleva varias convocatorias fuera y no acudió al Mundial-, de 25 años cumplidos el mismo día que marcó su primer gol en La Liga, llegó a Vigo como cedido por el Southampton y después de haber brillado previamente en el Lille. Su gran nivel en Francia le permitió dar el salto a la Premier, donde ya se vio a un futbolista más irregular. Y su fichaje por el Celta vino dado en gran medida por las discrepancias que mantuvo con el técnico del conjunto inglés, para quien no contaba después de un sonado rifirrafe entre ambos la pasada campaña.

Con ese panorama, Boufal aterrizó en el club avalado por su «calidad contrastada», decía en el momento de anunciar su fichaje el Celta, que le presentaba como un futbolista polivalente y con gran regate. Esas cualidades se van dejando ver cada vez que pisa el césped, por ahora a cuentagotas, ya que sus inicios en el club estuvieron marcados por una lesión que, aunque no le impidió estar disponible para el inicio de Liga, sí le privó de minutos durante la pretemporada.

Un esguince de tobillo sufrido prácticamente nada más llegar le impidió viajar con el equipo a Inglaterra y le tuvo de baja dos semanas. Estuvo listo una antes del inicio de Liga y fue en el estreno del campeonato frente al Espanyol cuando llegó también su debut, aunque entonces estaba aún lejos de su mejor forma. Es el único suplente al que Mohamed ha dado entrada desde el banquillo en las cuatro jornadas que se han disputado hasta la fecha, lo que habla de que el técnico tiene confianza en él.

Una de cal y otra de arena

En cada una de esas cuatro intervenciones, Boufal ha dejado siempre sensaciones parecidas: calidad a raudales, pero tendencia a tomar decisiones equivocadas que pueden llegar a costar caras. El atacante suele perderse en regates estériles y le cuesta soltar el balón y acertar en el momento del pase, que pospone al máximo para a veces acabar perdiéndola. Pero también tiene la capacidad de insistir y porfiar, que encontró premio en forma de gol en Montilivi, aunque no sirviera para empatar. Suyo fue también un buen centro que Maxi no acertó a convertir, pero que sí pudo haber supuesto el empate.

Stanislav Lobtoka se refirió ayer a su nuevo compañero, valorando su aportación hasta ahora. «Es un jugador fuerte, rápido, tal vez tiene que saber cuándo pasar el balón, pero creo que nos ayudó cuando entró en el partido», comentó el eslovaco sobre su intervención en la segunda mitad del encuentro frente al Girona. Admitió que «tiene que mejorar algunas cosas, como todos», pese a lo cual se mostró convencido de que va a ser un futbolista importante en el equipo.

Su partido del lunes, además, le valió a Boufal colarse en el once ideal de la cuarta jornada de La Liga Fantasy como único representante del Celta. Mohamed, en su comparecencia previa a este último partido, había comentado que estaba entrenando muy bien. 

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