La última rabieta de Emre Mor

«Estoy bien, hay cosas más importantes en la vida», dijo tras no jugar en Girona


Vigo

Emre Mor es el fichaje más caro de la era Mouriño y también uno de los mayores dolores de cabeza del Celta en los últimos años en lo que a vestuario se refiere. Porque aunque está sobrado de calidad, no acaba de asumir el sacrificio y la responsabilidad que exige jugar en Primera División. La temporada pasada acabó relegado por Unzué y este año ya ha recibido algún toque de atención por parte de Mohamed, que la semana pasada aseguró que le había visto mejor, aunque esto no se tradujo en minutos en Girona. Y ahí fue donde se destapó su última rabieta.

El lunes, después de que concluyese el partido de Montilivi, el futbolista envió a sus seguidores un mensaje a través de su cuenta de Instagram. «No os preocupéis por mí, estoy absolutamente bien. Hay cosas más importantes en la vida. Todavía estoy vivo, estoy respirando», rezaba el texto, «me gano mi dinero para alimentar a mi familia todos los días, ellos tienen salud y yo también».

El internacional danés enviaba su mensaje después de verse relegado al banquillo ante el Girona. A pesar de que Antonio Mohamed acabó volcando el campo en el área rival y cargando el once de atacantes, Mor no tuvo minutos. Sofiane Boufal fue el primero en salir, al regresar del descanso, y luego el Turco prefirió confiar en el delantero Dennis y el centrocampista ofensivo Brais Méndez, ambos canteranos, antes que en él. Una decisión que quizás fue la que acabó generando el mensaje de Mor, que a todas luces parece una rabieta por no haber jugado.

Esta no es la primera vez que Mor manda sus mensajes por redes sociales y e indirectamente. El curso pasado, tras su conflicto con Unzué, manifestó que siempre había dos versiones de cada historia, y también tiró de retranca al agradecer a la afición el premio al mejor jugador del mes después de que el técnico le diese apenas un puñado de minutos. Su falta de disciplina, concretada en llegar tarde a algunos entrenamientos, acabó el curso pasado por pasarle factura siendo apartado del equipo dos veces.

Al asumir la dirección del Celta, Mohamed manifestó que quería contar con Mor, que iba a ser un jugador importante para él, pero parece que ni tan siquiera el Turco está logrando recuperarlo para la causa, al menos, al ciento por ciento. Aunque es verdad que la semana pasada fue el propio Mohamed el que aseguró que en los últimos quince días había detectado un cambio de actitud en el futbolista y que le veía trabajar mejor.

Hasta ahora, esa evolución no ha sido recompensada con partidos, y Mor ha exteriorizado su disgusto. En todo lo que va de competición ha jugado 38 minutos y el año pasado, en liga, menos de 700. El tiempo habla.

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