Un Girona de concepto global

El partido en Miami servirá al club, propiedad del City y del hermano de Guardiola, para abrir mercado


Vigo

Más que del partido contra el Celta, estos días en Girona se habla del encuentro contra el Barcelona. Ese que, si no surgen impedimentos, llevará a los dos equipos catalanes a Miami el próximo mes de enero en un nuevo paso de LaLiga para derribar fronteras. El rival de los de Mohamed este lunes no es un club al uso. Hace poco más de un año se oficializó que el City Football Group, el grupo propietario del Manchester City, y el hermano de Pep Guardiola, Pere, asumían cerca del 90 % de su accionariado, y desde entonces todo ha cambiado.

El Girona sigue una estrategia empresarial muy del modelo del City, ambiciosa en lo deportivo, en lo económico y en lo social. Por eso está abierto a propuestas que le sirvan de escaparate y de lanzadera, como es el partido de Miami, para el que se postuló. Una ventana abierta al apetecible mercado estadounidense, y un territorio en el que el Celta ya probó fortuna, pero muy tímidamente. En el 2017 el club vigués inauguró una de sus escuelas en Nueva Jersey e impulsó algunos campus de fútbol. Pero hasta el momento no se ha adentrado en las grandes iniciativas para posicionarse en el espectro futbolístico norteamericano.

La expansión del Celta sigue una hoja de ruta de hormiguita. Va poniendo pequeñas piedras en otros países, como pueden ser México, Rumanía, Argentina, Perú o Estados Unidos, pero casi siempre a través de la base y de la Fundación.

El Girona, sin embargo, se abre a la globalización de una forma más abrupta. Apuntándose a jugar un partido de Liga al otro lado del globo frente al Barcelona en lo que se presenta como una oportunidad para llevar su marca a otros países. Algo que ya hizo el pasado verano cuando subió a los jugadores a un avión para disputar un amistoso en la India, convirtiéndose en el primer equipo español que jugaba en el país asiático.

El Girona parece tener clara su estrategia. Forma parte de un grupo que cuenta con otros cinco clubes en todo el mundo, y por lo tanto su visión es global, a pesar de que los socios de toda la vida del equipo catalán miran más hacia dentro.

El nuevo Girona, que hasta hace dos campañas no había militado nunca en Primera, quiere apoyarse en una base con la que ha empezado a trabajar con mayor seriedad -está captando jóvenes promesas de Girona y de fuera, y proyecta una residencia-, ansía consolidarse en Primera y buscar retos cada vez mayores, y pretende que sus finanzas crezcan, conscientes de que por detrás está el respaldo del City. Un acuerdo que, más allá de las cifras, se traduce también en trasvase de jugadores, algún amistoso e incluso en la estancia del equipo catalán en la ciudad deportiva de los citizen este verano.

El Girona ha asumido una visión global del mundo del fútbol. Una vía que puede generarle crecimiento, y que en el caso del Celta todavía se cocina lentamente.

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