El gran reto de gestionar el vestuario

Mantener involucrada a la larga plantilla celeste es la primera tarea de Antonio Mohamed

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Antonio Mohamed tiene ante sí dos difíciles tareas que van de la mano. La primera es lograr dotar a su equipo de personalidad futbolística, de solidez defensiva y de recursos que le permitan plantar cara a cualquier rival, y la segunda es gestionar un vestuario muy largo en el que cada semana hasta media docena de futbolistas se caerán de la lista de convocados. Conseguir que todos los jugadores estén motivados, que remen hacia el mismo lado, será prioritario si el Celta quiere tener una temporada exitosa.

Tras varios cursos apostando por plantillas cortas, este año el cuadro vigués cuenta con 24 efectivos para Primera División. De ellos, hasta siete han llegado este verano, y prácticamente todos con vocación de titulares. Encajarles en una plantilla ya consolidada es un reto. Sobre todo, cuando se prevé una durísima competencia por algunos puestos. Una bendición para el entrenador, como ha insistido Mohamed en más de una ocasión al señalar que eso le ofrece más alternativas, pero también un examen a la hora de repartir minutos y tener a los jugadores motivados y enchufados.

En las tres primeras fechas del campeonato el Turco apostó por un once muy definido en el que la única variante fue la salida de Brais y la entrada de Roncaglia. Eso hace que una decena de futbolistas arranquen el curso con la etiqueta de titulares, dejando a más de medio equipo con el rol de secundario o incluso de descarte. Hasta la fecha han debutado 16 efectivos entre los que no están ni Mathias Jensen ni Juncá, recuperados tras lesión, Rubén Blanco, que también comenzó con problemas físicos, Kevin Vázquez, Hjulsager y los tres jugadores que, en principio, eran transferibles, Radoja, Mazan y Jozabed. Cuál será su rol en el equipo también es un misterio.

En los equipos anteriores, si por algo destacó Mohamed fue por una notable gestión del grupo, sobre todo en el apartado motivacional. En pretemporada se vio cómo intentaba combinar aspectos futbolísticos con tareas más amenas y colectivas, por lo que se presume que los ejercicios de cohesión grupal serán una de las llaves para manejar un vestuario tan lleno de calidad como de candidatos a jugar.

Todos los puestos doblados y con alternativas

De reconvertir a futbolistas, a tener todos los puestos doblados. Esa es la realidad de un Celta que afronta el año con 24 fichas en el primer equipo a las que se puede sumar Dennis desde el filial. Cantidad, pero también mucha calidad ya que, a priori, hay demarcaciones con varios teóricos titulares aspirando al mismo puesto.

Un ejemplo de esta situación está en el pivote, donde Fran Beltrán comenzó como titular con excelentes actuaciones, pero para donde también es firme candidato Okay. Ambos llegaron este verano al Celta y, aunque sus prestaciones son diferentes, ambos encajan en lo que ha propuesto el equipo hasta el momento. Lobotka parece indiscutible y Radoja es una incógnita.

En el ataque, aunque Maxi Gómez, Iago Aspas y Pione Sisto parecen inamovibles, la realidad es que Sofiane Boufal, por calidad, es firme candidato a tener sus oportunidades, lo mismo que un Emre Mor que, por inversión, necesita protagonismo si el entrenador consigue implicarlo. Hjulsager estaría como otra variante.

El dibujo por el que apostó Mohamed en las dos últimas contiendas dejó fuera a Brais Méndez, que la temporada pasada fue clave. Además, la entrada en la ecuación de Mathias Jensen, ya recuperado, puede que quizás obligue definitivamente al Turco a reconfigurar el esquema. Jozabed también optaría a ese puesto.

En defensa, Kevin es la alternativa a Mallo en la derecha, y Júnior Alonso parte con ventaja respecto a Mazan y Juncà en la izquierda. Cabral, Araujo, Roncaglia y Costas son las cartas con las que Mohamed puede barajar el centro de la defensa. 

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