El entrenador que miró a la cantera

El Celta se prepara para el Girona de Eusebio, el técnico que confió de nuevo en la base


Recogían las páginas de La Voz en enero del 2010 que «el curso 2009/10 pasará a la historia del Celta como la temporada de la cantera y la vuelta a los orígenes». Un cambio en el modelo y una apuesta firme por la base que tuvo un nombre propio, el de Eusebio Sacristán, el hombre que entonces comandaba el banquillo celeste y que ahora dirige el destino de un Girona al que los vigueses se medirán el próximo lunes.

Aunque en los últimos años echar mano de la cantera se ha convertido en una decisión aplaudida y arropada, cuando Eusebio se incorporó al Celta, allá por marzo del 2009, parecía un imposible. A pesar de que los tiempos de bonanza y en la élite ya quedaban atrás, sus predecesores en el cargo apenas habían mirado hacia los intramuros de A Madroa ni habían hecho una apuesta tan firme por los jóvenes valores. Eusebio tuvo el instinto y la valentía de dar minutos a chavales de la base casi desconocidos, pero a los que detectó maneras, como fueron Iago Aspas -aunque ya se había estrenado el año anterior-, Hugo Mallo, Yoel Rodríguez o Túñez.

En sus primeros meses en el banquillo celeste, Eusebio hizo debutar a siete futbolistas de la cantera y en la Copa del Rey, en la que el equipo eliminó a un Villarreal que le aventajaba en una categoría, consiguió dar la machada con una plantilla de chavales.

Fue en enero del 2010 cuando los célticos firmaron su pase a la Copa gracias a un equipo liderado por Aspas y en el que tenían cabida Yoel, Túñez, Vila, Trashorras, Dani Abalo, Hugo Mallo y dos jugadores del filial que se estrenaban, Oriol Riera y Mateo Míguez.

Ese partido de Copa es el ejemplo palmario de la habilidad que tuvo Eusebio para hacer de la necesidad virtud. Él fue el hombre que dio la alternativa a Joselu, Mallo, Oriol Riera, Yoel, Álex López, Túñez, Toni, Víctor Vázquez, Candela y Mateo, además de reforzar la apuesta por el incipiente fútbol de Aspas, por Roberto Lago o por Jonathan Vila.

Por necesidad y por visión, Eusebio cambió la tendencia en un Celta que comenzó a mirar con interés a su base y a darle oportunidades. Una cantera que en los últimos ocho años ha reportado alegrías y muchos millones al club vigués, y que continúa teniendo una presencia considerable, a pesar de que los tiempos de bonanza han regresado a Balaídos.

Mohamed dispone este curso de siete jugadores con pasado en las categorías inferiores: Rubén Blanco, Sergio Álvarez, Hugo Mallo, Kevin, David Costas, Brais Méndez y Iago Aspas; tres de ellos son titulares indiscutibles, y dos, Aspas y Mallo, forman parte de la lista de futbolistas a los que Eusebio dio altas dosis de confianza en sus inicios.

El del lunes no será el primer partido en el que Eusebio se reencuentre con su exCelta en Primera División. Con la Real Sociedad en liga ya se midió en seis oportunidades con un balance más positivo para los vigueses, que ganaron tres contiendas, empataron una y perdieron otras dos.

De Aspas con la selección a Dani Abalo en el Langreo

El 13 de enero del 2010 llegaba a Peinador el avión que traía de regreso a los «héroes de A Madroa» que habían logrado el billete para cuartos de la Copa del Rey frente a un Villarreal de Primera. De aquella instantánea de hace ocho años, únicamente dos futbolistas continúan a día de hoy en el Celta. Iago Aspas, convertido en figura del equipo e internacional con la selección española, y Hugo Mallo, que desde hace tiempo luce el brazalete de capitán y que se ha asentado como uno de los futbolistas inamovibles del once.

Su carrera deportiva ha sido la más notoria, pero el resto de los compañeros retratados en aquella imagen de La Voz también encontraron un hueco en el mundo del fútbol. Yoel Rodríguez es hoy en día portero del Valladolid cedido por el Eibar, al que llegó tras Valencia y Rayo. Roberto Lago, tras el Getafe, se fue a Chipre y ahora está sin equipo, lo mismo que un Álex López que probó en el fútbol inglés y que el año pasado jugaba en el Sporting.

Joselu pasó por el Castilla y el fútbol alemán antes de llegar a Inglaterra; ahora juega en el Newcastle. Dani Abalo, tras jugar en equipos de varios países, ejerce ahora en el Langreo, mientras que Oriol Riera puso este verano rumbo al fútbol australiano. Vila fichó recientemente por el Pune de la India, mientras que Túñez es clave el Buriram. Mateo Míguez va a por su tercer curso en el Coruxo. Noguerol, que de alguna manera era el antecesor de aquella camada, está en el cuerpo técnico del Albacete, mientras que Jordi Figueras ha recalado en el Racing de Santander.

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