La cesión como puerta de salida

El Celta ha pasado de diez préstamos el año pasado, de los que solo dos jugadores están a las órdenes de Mohamed, a dos este curso con pocas opciones de volver


De diez futbolistas cedidos la pasada campaña a otros clubes, el Celta ha pasado esta temporada a solamente dos. Claudio Beauvue, en el Caen francés, y Juan Hernández, en el Cádiz -donde ha tenido el infortunio de lesionarse de gravedad esta semana-, son los únicos jugadores que el club vigués ha optado por prestar en el último mercado. Aunque los nombres de Mazan y Hjulsager estuvieron sobre la mesa para correr la misma suerte, no se movieron de Vigo y continúan luchando por un puesto, de momento sin éxito.

La cesión ha sido en los últimos tiempos un mal augurio para los célticos, que rara vez se han ido de esta manera para luego acabar consolidándose a su vuelta. De hecho, de los del año pasado solo continúan a las órdenes de Antonio Mohamed David Cosas y Andrew Hjulsager. El primero no ha debutado todavía y parece que tendrá difícil ganarse un puesto, mientras el danés ni siquiera se ha podido colar en ninguna convocatoria. A ellos hay que sumar a Iván Villar, que ha dado un paso atrás y tiene ficha del filial este curso.

El resto de los futbolistas cedidos el curso pasado, todos ya desvinculados, fueron Álvaro Lemos, Théo Bongonda, John Guidetti, Borja Iglesias, Borja Fernández y Samu Araújo. También Beauvue, que encadena su segunda cesión seguida. El único precedente reciente de dos préstamos consecutivos es un David Costas que tras pasar por el Oviedo estuvo en el Barcelona B en la campaña 2017/2018 e incluso llegó a protagonizar un debut testimonial con el primer equipo.

Como en su día se daba por hecho con nombres como Lemos o Bongonda -con otros había más dudas-, todo parece indicar que la etapa de Beauvue en el Celta ha finalizado en la práctica aunque siga perteneciendo en la teoría. En su cesión en el Leganés no ofreció el rendimiento que se esperaba y, aunque proclamó que quería convencer a Mohamed este verano, parece que se quedó lejos de hacerlo. E incluso su propio representante, Quique de Lucas, habló al oficializarse el préstamo de «etapa cerrada». Además, el contrato contempla una opción de compra.

Para Juan Hernández, las posibilidades de demostrar sus cualidades en Segunda se han esfumado de la manera más cruel. Una rotura de ligamento cruzado y menisco le ha dejado ko para un período que oscilará entre los seis y los ocho meses, lo que prácticamente supone que se perderá la temporada. El lorquino destacó a base de goles en el Celta B las dos últimas campañas ?sobre todo la pasada?, hasta el punto de que el Celta decidió hacerle ficha del primer equipo. Tras realizar la pretemporada, y al no entrar en los planes de Mohamed, se optó por la cesión al Cádiz, con el que había participado en los minutos finales de los dos primeros partidos de Liga.

Dos fichajes a préstamo

El Celta ha invertido también la tendencia en las entradas en forma de cesión. En los últimos verano solo se había fichado así en el mercado de invierno -Jozabed Sánchez en el 2017, siendo comprado posteriormente, y Lucas Boyé en el 2018-, pero en esta ocasión llegaron dos jugadores con esta fórmula. El extremo Sofiane Boufal se incorpoó como cedido por el Southampton con una opción de compra para los celestes, el mismo caso que Júnior Alonso, que pertenece al Lille francés.

Roncaglia: «Antes cada uno jugaba más por su cuenta, ahora somos un bloque»

Míriam Vázquez Fraga
Roncaglia pasa revista a la actualidad del Celta El defensa vuelve a sentirse importante tras el cambio de cuerpo técnico

El central argentino se muestra feliz con Mohamed y ve al equipo adaptado al 60 % a su idea

Facundo Roncaglia (Chajarí, Argentina, 1987) admite que la pasada temporada fue dura para él por la falta de protagonismo. Pero este año todo ha dado un vuelco. Tanto en lo individual, siendo un fijo para Mohamed, como en lo colectivo. El defensor se muestra convencido de que el cambio ha sido para mejor y que ahora el Celta logra funcionar como un bloque. Y eso que calcula que la adaptación está aún al 60 %.

-Es su tercera temporada en Vigo. ¿Qué balance hace de este tiempo?

-En general es positivo, si bien el año pasado estuve los seis primeros meses sin jugar, adaptándome a la idea que tenía el entrenador anterior. Fue complicado vivir esa situación, sobre todo cuando uno tiene la costumbre de jugar seguido y que te empiecen a dejar a un lado no es nada fácil. Por suerte siempre tuve el apoyo de mis compañeros y de la gente que está a mi alrededor.

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