Dos parejas bien avenidas

GRADA DE RÍO

Aspas y Maxi son al Celta lo que Griezmann y Costa al Atlético de Madrid

30 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Iago Aspas y Maxi Gómez fueron la pareja de moda en el Celta la temporada pasada y, si el mercado no altera su estado a última hora, están llamados a volver a cargar sobre sus hombros buena parte de la responsabilidad ofensiva del equipo. Justo lo que sucede en el Atlético de Madrid con la peculiar dupla que forman Antoine Griezmann y Diego Costa. Dos duetos bien avenidos que el sábado, si las lesiones y demás no lo impiden, pondrán a prueba su potencial sobre Balaídos.

Iago y Antoine son resbaladizos. Tienen un don para ver el fútbol desde otro ángulo y para olfatear el camino al gol. El moañés lleva dos temporadas empachándose a goles en el Celta, con el que la pasada cerró la liga contando 22 goles, mientras el galo, que sigue recopilando méritos para ser balón de oro, detuvo la cuenta doméstica en 19.

Aspas encarna en el Celta el desequilibrio, la imaginación y la capacidad para convertir en realidad lo que otros solo alcanzan a imaginar. Justo lo que define a Griezmann en las filas colchoneras, donde su calidad técnica y su velocidad le han convertido en la mejor arma del Cholo Simeone. Tiene velocidad, instinto y un punto irreverente propio de quien se toma el fútbol con responsabilidad, pero también con diversión.

Con su 1,76 de estatura, el moañés y el francés aportan en los ataques de sus equipos una anarquía creativa difícil de descifrar para las defensas rivales. Ellos son la imaginación mientras Maxi Gómez y Diego Costa son el puerto seguro. Dos delanteros centro que juegan con su envergadura y también con un olfato privilegiado para saber dónde está la portería y qué camino debe coger el balón.

Maximiliano llegó al fútbol del viejo continente el verano pasado con un hambre voraz y con la mirilla bien calibrada. Tanto, que en su primera temporada vio puerta en liga en 18 ocasiones al tiempo que aprendía a la carrera a relacionarse con sus compañeros. El uruguayo tiene remate, pero cada vez es más habitual ver cómo se asocia con criterio con el resto de la vanguardia celeste, especialmente con Aspas.

Dos puntas con instinto

Gómez encarna la juventud y el futuro, mientras Diego Costa es la veteranía y el esfuerzo. Tiene remate, pero sobre todo un juego de espaldas a la defensa y una capacidad para arrastrar y abrir espacios a sus compañeros que vale oro. Utiliza su 1,86 de estatura -la misma que Maxi- para atosigar y obligar al contrario a vigilarle permanentemente, a estar alerta a su alrededor, descuidando otros flancos. Pero también sabe marcar, lo que redondea la ecuación. «Costa ha puesto esa entrega, ese pelear, ese chocar contra los centrales, y que Griezmann tenga esa libertad», razonaba ayer el céltico Gustavo Cabral al analizar el papel de los dos delanteros de Simeone.

«Puede ser que haya cierto parecido», añadía Cabral, que más que en las características de los futbolistas, ponía el foco en el comportamiento grupal de Celta y Atleti. «Nosotros en algunas situaciones de partido hacemos unas respuestas parecidas reagrupando y saliendo a la contra. Luego está en el ADN del Celta de tener la pelota, manejarla y poder llegar con mucha gente».

Con un planteamiento u otro, lo cierto es que el dueto que forman Maxi y Iago, que vivieron en Rusia su primera experiencia en un Mundial, recuerda al que Diego Costa y Griezmann, que salió campeón, ofrecen al Cholo. Los números económicos que les rodean están a años luz, pero ambas parejas iluminan el ataque de sus equipos. El sábado solo una podrá salir vencedora.