Un año de nombres propios en un Celta huérfano de identidad

Maxi, Lobotka y Brais fueron las mejores noticias en un curso en donde el equipo nunca tuvo continuidad


La falta de continuidad en los resultados y de una idea de juego definida que encajaba con el perfil de la plantilla se convirtieron en los principales lastres de un curso con cuatro nombres propios y la decepción mayúscula de Emre Mor.

DINÁMICA

Faltó continuidad en los buenos resultados. Para asaltar la zona noble de la liga cualquier equipo necesita encadenar resultados positivos, pero el tope del Celta se quedó en tres victorias y en una ocasión, en el mes de enero. Todo lo demás fue discontinuidad. Bien fuera y mal en casa en la primera vuelta y todo lo contrario en la segunda, en donde los de Unzué acabaron imbatidos en Balaídos pero solo sumaron un triunfo a domicilio, y para eso en enero. Desde entonces, siete viajes y un punto.

LOS DIBUJOS

Tres ideas en la pizarra. Tres sistemas de juego ha utilizado Unzué a lo largo de sus 353 días en el Celta. La apuesta del 4-3-3 del mes de agosto parecía firme pero la necesidad de acercar a Iago al área acabó derivando en un 4-4-2, que al final fue el dibujo más utilizado. En la recta final de curso viajó en algunos partidos al 3-5-2 en donde el equipo en teoría se sentía más cómodo, pero ninguna de las fórmulas terminó de funcionar.

JUEGO

Un equipo poco fiable, con alteraciones de rendimiento. El cambio en el ecosistema del Celta fue más profundo de lo que parecía. El equipo cambió unas rutinas de juego que lo convertían en reconocible partido a partido, por una apuesta diferente que terminó por convertir a los célticos en un equipo nada fiable, capaz de desplegar su mejor fútbol ante los grandes (los empates con Barcelona y Madrid) y de naufragar con estrépito ante equipos de la parte baja.

NOMBRES PROPIOS

El año de los Maxi, Lobotka y Brais, además de Aspas. Dejando a Iago a un lado, la temporada de Unzué será recordada por los 18 goles que marcó Maxi en su primer año en Europa, por los 38 partidos de 38 posibles que jugó Lobotka, casi todos a buen nivel, y por la irrupción de Brais Méndez en el primer equipo.

LA DECEPCIÓN

Emre Mor, el principal fiasco. Se asumía el peaje por la adaptación, pero Emre Mor se fue ayer en vuelo privado de vacaciones apartado del equipo y sin emitir síntomas de arrepentimiento. Llegó a Vigo a cambio de 14 millones y su minuto de juego (664) sale a 21.084 euros. Los fichajes de invierno tampoco aportaron nada.

Repiten decimotercer lugar e ingresarán unos 2,5 millones por clasificación del último año 

El Celta acabó la liga en la misma posición que en la temporada pasada, en el decimotercer lugar, aunque con tres puntos más que entonces (49 frente a 46) y a nueve puntos de la séptima plaza, que finalmente costaba 58.

La decimotercera posición significa que el Celta ingresará el 2 % del contrato televisivo en el apartado correspondiente al último año. Si se toman como referencia los 126 millones del curso pasado, a la entidad de Carlos Mouriño le corresponden unos 2,5 millones. El puesto, además, lastra de cara al futuro, ya que el reparto se establece en función de la clasificación de los últimos cinco años, y tras el sexto puesto de la 15/16, los vigueses han caído a la parte media baja de la tabla, lo que podría provocar que los ingresos por televisión sean menores el próximo curso.

El Celta finaliza la Liga en una posición por la que ya había pasado en otras tres ocasiones a lo largo de una temporada en donde solo fueron capaces de alcanzar el séptimo puesto como tope, y para eso en dos jornadas consecutivas.

Los de Unzué se han movido casi siempre en torno a la mitad de la tabla.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Un año de nombres propios en un Celta huérfano de identidad