Resbalón grupal, resaca individual

El rendimiento del Celta ha tenido su reflejo en varios de sus futbolistas, que han perdido mercado


Vigo / La Voz

El final de temporada del Celta ha sido un desaguisado. No solo se le ha escapado el sueño de repetir en Europa, sino que la imagen y las sensaciones que transmitió fueron de equipo menor y sin consistencia. A nivel grupal, la recta final ha dejado heridas, y también ramificaciones a nivel individual. Porque muchos futbolistas llamados a estar presentes en el mercado han visto su valor devaluado o, como mínimo, no se han reivindicado. Malo para el equipo y malo para los jugadores.

Lucas Boyé

El fiasco de enero

Boyé no generó expectación cuando el Celta comunicó su fichaje en enero. La sensación era que venía para cubrir el expediente de la baja de Guidetti, y tal cual. Cuando el argentino regrese a Italia lo hará con más pena que gloria tras un paso por Vigo que no deja huella ni por minutos ni por rendimiento. Más bien al contrario. Las pocas oportunidades que Unzué le ha dado las ha desaprovechado, y el partido con el Real Madrid le retrató a nivel defensivo. La opción de compra que se habían reservado los célticos está descartada, y ahora habrá que ver qué hace el equipo italiano con el delantero, una promesa que, quizás por las prisas, no acaba de convertirse en realidad.

Emre Mor

Acaba con castigo

Llegó como el gran fichaje de la temporada del Celta, pero no tuvo ni continuidad ni un rendimiento alto. Por si fuera poco, Emre Mor está viviendo el final de temporada sentado en la grada y con la etiqueta de díscolo después de que Juan Carlos Unzué le apartase del grupo. El castigo ha sido el brochazo definitivo a un año de lo más discreto en el que las expectativas generadas alrededor del segundo fichaje más caro de la historia del Celta no se haya visto satisfechas. El danés, a pesar de todo, parece tener un claro mercado en el fútbol turco, pero habrá que ver si los clubes otomanos están dispuestos a pujar por él, si el Celta prefiere desprenderse de él a darle una segunda oportunidad, y si las negociaciones cuajan.

Pione Sisto

Un punto devaluado

Pione Sisto es un futbolista con mercado. Lo ha sido desde que llegó al Celta, pero esta temporada, lejos de incrementarse su valor, ha visto cómo su cartel iba menguando. Los últimos tiempos no le han ayudado. Ha bajado su rendimiento ?el choque contra el Deportivo fue la excepción?, se le ha visto justo de implicación y no ha dado el paso al frente que se le presuponía tras su gran campaña pasada. De hecho, en liga ha ido de menos a más. Quizás contagiado por el fútbol menguante del equipo. O viceversa. Al danés, con claro perfil Premier, seguro que no le faltarán propuestas, pero quizás lejos del valor que se podía intuir.

Lobotka

De más a menos

Stanislav Lobotka irrumpió en el fútbol español como un vendaval, recopilando elogios y derribando retos, pero a medida que el calendario avanzaba, su fútbol se convirtió en un punto más previsible, gracias a que el factor sorpresa quedaba anulado. La temporada del eslovaco ha sido muy positiva, pero estos últimos meses han sido más discretos que el arranque. Está en el escaparate, pero con menos brillo.

Radoja

Temporada de transición

Uno de los damnificados por las decisiones de Unzué ha sido Radoja, que pasó de ser una figura clave en el medio del campo de Berizzo a entrar y salir del once de manera constante. La progresión del serbio se ha ralentizado y quizás eso también se deje ver en su cartel. La temporada pasada era objetivo del Atlético de Madrid. Este curso quizás tenga menos novias.

Tucu Hernández

De capitán general a plan B

Tucu Hernández pasó de ser capitán general en la medular del Celta de Berizzo a ser un plan B para Unzué. La marcha del técnico navarro abrirá una nueva etapa para el chileno, que no ha podido demostrar el fútbol que tiene por falta de oportunidades y por el rendimiento ofrecido a nivel colectivo. Su temporada ha sido discreta, y aunque seguro que habrá equipos interesados, la puja se perfila menor que otros veranos.

Rubén Blanco

El damnificado final

Rubén Blanco era el portero elegido, pero su lesión le apartó de la meta y cuando quiso regresar el rendimiento de Sergio Álvarez le cortó el paso. El mosense, una de las perlas de la cantera céltica, no ha tenido el final de campaña que esperaba, y eso puede acabar pesando en las decisiones que adopte de cara al futuro.

Jozabed

Lejos de lo previsto

Tiene contrato en vigor y quiere seguir en Vigo, pero esta no ha sido la temporada de Jozabed Sánchez. Por irregular y porque su rendimiento, cuando recuperó la titularidad en este tramo final de la competición, estuvo lejos de lo que mostró el curso pasado con Berizzo.

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