Goleada en contra para cerrar la temporada a domicilio

Iago Aspas regresó para alcanzar los 150 partidos en Primera división


Duro correctivo -en un partido de trámite, eso sí- el sufrido por el Celta ante el Real Madrid (6-0) en el Santiago Bernabéu, un escenario en donde sólo conoce la derrota en Liga desde que el retorno a la máxima categoría en el año 2012: 2-0, 3-0, 3-0, 7-1, 2-1 y este 6-0.

La goleada supone para el conjunto gallego su derrota número 200 en Primera división por tres o más goles de diferencia, y permite a los blancos sumar cien encuentros sin perder recibiendo a rivales gallegos, así como celebrar con triunfo la efeméride de los 1.400 partidos de los madridistas en la historia de la Liga.

De los seis tantos del equipo de Zinédine Zidane, uno llevó la firma de un jugador celeste, Sergi Gómez, que firmó el primer autogol del Celta en el presente campeonato, un hecho que en el pasado ejercicio 2016/17 había protagonizado, y por partida doble, Daniel Wass -ante Villarreal y Málaga CF-.

La noticia más feliz de los gallegos tuvo lugar en el minuto 81, con el regreso del pichichi Iago Aspas, que alcanzó la cifra de 150 partidos en Primera división (134 como celtiña y 16 como sevillista), entre los que ha sumado 58 victorias, 30 empates y 61 derrotas, marcando un total de 66 goles.

Finaliza la Liga 2017/18 para el Celta lejos de Balaídos, que lejos de su afición ha registrado cinco triunfos, dos empates y doce derrotas, lo que equivale a un total de 17 puntos, merced a los 25 goles marcados y los 37 recibidos.

Un final de temporada de tortura

X. R. Castro

El Celta deambula por el Bernabéu y cae goleado ante un Real Madrid que jugó a placer

El final de temporada se ha convertido en una tortura para el Celta, ausente desde hace muchas jornadas de la Liga, especialmente en los partidos de fuera de casa. Lo del Bernabéu fue el enésimo resumen de un año para olvidar. El Real Madrid ganó por el libro, haciendo sangre con una facilidad pasmosa ante un equipo sin equilibrio en el centro del campo, con una banda izquierda con Boyé de inquilino en el primer tiempo inexistente, y completamente inofensivo. Y por encima, en el único momento en el que pudo meterse en el partido, el árbitro le negó un penalti y le anuló el gol. Un detalle menor en un desastre de partido que despide a domicilio triste e intrascendente era Unzué.

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