Las matemáticas como consuelo

La confirmación de que el séptimo puesto conduce a Europa, otorga mínimas opciones a un Celta que se queda a tres puntos del corte a la espera de que el Sevilla juegue el partido pendiente


vigo / la voz

La confirmación de que el séptimo puesto conducirá a Europa después de que el Barcelona ganase la final de la Copa del Rey permite que el Celta pueda aferrarse a las matemáticas como única esperanza. Por el momento, y a la espera del partido que tiene aplazado el Sevilla en el Sánchez Pizjuán ante el Real Madrid, el conjunto de Unzué se queda a tres puntos de los hispalenses, en la décima plaza tras el pinchazo de la Real Sociedad en Málaga, y con dos equipos de por medio, el Getafe, que es ahora el conjunto más emergente de todos los aspirantes, y el Girona, que ayer cedió terreno con su derrota en casa ante el Espanyol.

«Creo que seguimos teniendo alguna opción, mientras las tengamos matemáticamente vamos a luchar», sostuvo Unzué tras el partido con el Valencia. Y las cifras por el momento le dan alguna opción, aunque remota y dependiendo casi de un pleno en los cuatro partidos que restan, algo nada fácil teniendo en cuenta el calendario y que Iago Aspas todavía no estará disponible para visitar el sábado al Villarreal, el sexto clasificado.

La historia reciente del séptimo puesto en Primera regala números para todos los gustos. La campaña pasada atrapó tal posición el Athletic con 63 puntos a la conclusión del campeonato, pero dos atrás fue el Sevilla quien se metió con 52 puntos (hay que tener en cuenta que ganó la Europa League y se clasificó para la Champions por vía continental). Todo indica que este curso la cifra estará a medio camino.

Por el momento el corte se sitúa en los 48 puntos, los mismos que tenía el Mallorca en la campaña 01/02. Al final, fue el Alavés el que se hizo con el séptimo puesto con 54. En el 2015 el corte tras 34 jornadas lo marcaba el Málaga con 47 puntos y después acabó metiéndose el Athletic con 55, con una importante remontada en el tramo final de campeonato. En aquel curso, el primero del Toto en el Celta, el equipo vigués estaba más cerca que ahora de Europa, ya que solo le separaban dos puntos a falta de cuatro jornadas. Al final se quedaría a cuatro.

Al margen de los tres puntos de distancia, y a expensas de los dos partidos pendientes que se jugarán el 9 de mayo, el Celta tiene el problema añadido de los golaveraje con sus seis rivales implicados en la lucha por dos plazas. Solo lo tienen ganado con el Sevilla y con el Eibar, y empatado con la Real Sociedad, mientras que con Getafe y Girona sale muy mal parado. Cada vez que alguno de ellos se meta de por medio en un triple empate, la cosa se complica todavía más.

Aunque por encima de todo aparecen las dinámicas, y el Celta solo ha sido capaz de ganar uno de los últimos seis partidos (con cuatro empates y una derrota) y ahora ya solo le vale sumar de tres en tres, comenzando por la visita al submarino amarillo, el gran favorito para hacerse con la sexta plaza, la que da acceso directo a Europa sin tener que pasar por tres rondas previas en el verano. Para poder seguir echando cuentas está obligado a ganar fuera de casa tres meses después. Ahí está la causa de un déficit casi irreversible.

Tres millones en juego por derechos de televisión

Al margen del resquicio matemático que le queda al Celta de poder entrar en Europa, el conjunto vigués se juega algo más de tres millones de euros en las cuatro últimas jornadas por el reparto de los derechos televisivos en función de la clasificación final de la temporada.

El Real Decreto Ley vigente establece en sus normas para la comercialización de los derechos televisivos que los clubes se llevarán un porcentaje mayor o menor en función de su clasificación en las cinco últimas temporadas, otorgando mayor trascendencia a la última.

El curso pasado se repartieron por este concepto a final de campaña 126 millones entre los 20 clubes que militaban en Primera. Partiendo de la base que se mantendrá el mismo escenario económico, el arco a percibir por el Celta va desde los 6,3 millones de euros si consigue hacerse con la séptima plaza, hasta los 2,8 si al final acaba décimo segundo (el peor de los escenarios en el panorama actual).

Porque el séptimo clasificado a final de Liga se llevará el 5 % de los 126 millones (6,3), el octavo el 3,5 (4,4), el noveno el 3 % (3,7), el décimo el 2,75 (3,4), el undécimo el 2,5 (3,1) y el décimo segundo el 2,25 del pastel (2,8).

Estos tres millones de euros en juego no son una cantidad baladí en un presupuesto como el del Celta, de ahí que la clasificación final también adquiera su importancia en materia económica.

El curso pasado

La campaña pasada, al pasar del sexto puesto del curso 15/16 al décimo tercero, el cuadro vigués pasó de ingresar 8,8 millones a tener que conformarse con 2,5, En el cómputo global los vigueses ingresaron 47.684.500 euros, una cantidad que podría ser un poco menor el próximo curso ya que el sexto puesto de la 15/16 comienza a perder rentabilidad.

Al margen, quedan los ingresos que el equipo se perdería si no es capaz de meterse en la competición europea y que en su edición de la campaña 16/17 ascendieron a 16,9 millones sumando los conceptos por pasar rondas, fijos y el denominado market pool televisivo. Fueron el tercer equipo en ingresos.

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