El líder llega a Vigo curando su herida continental

«Había que pasar el luto de estos días y volver a mirar hacia adelante», apuntó Iniesta

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El Barça superó el gran examen de la temporada, mayor incluso del que aprobó en agosto tras la fuga de Neymar y la doble y clara derrota ante el Real Madrid en la Supercopa de España. Entonces había tiempo para reaccionar y el equipo fue mejorando su ánimo a base de mejores resultados que juego hasta que las dos cosas coincidieron. Ahora, después de la debacle europea en Roma, no había permiso para lágrimas, lamentaciones ni mucho menos para crisis. Perder ante el Valencia en Liga hubiese sido alarmante, quizás el anticipo de una caída libre en las últimas jornadas de una Liga que se daba por ganada. Finalmente, el equipo de Ernesto Valverde mostró fortaleza mental y capacidad de sufrimiento para ganar 2-1 al conjunto de Marcelino.

La herida de la Liga de Campeones no está curada, pero el Barça ya ha entendido que cicatrizará tarde o temprano. Ahora ha sabido centrarse en la Liga y en la Copa, cuya final disputará el próximo sábado ante el Sevilla en el Wanda Metropolitano. A la reacción ayudó la afición que acudió al Camp Nou, casi 70.000 espectadores que, tras un recibimiento frío a los jugadores, animaron y valoraron la posibilidad de cerrar la temporada con un doblete. También hubo premio para una escuadra que encadenó 39 jornadas seguidas invicto, las siete últimas de la pasada temporada con Luis Enrique y las 32 de esta Liga con Valverde, récord ya en solitario de la historia de la Liga.

«Había que pasar el luto de estos días y volver a mirar hacia adelante», apuntó Iniesta, que comienza a despedirse del Barça en cada partido. Brilló ante el Valencia y el Camp Nou coreó que se quede, pero China le espera. «Tengo una decisión tomada que ya comunicaré a final de mes, pero el cariño de la afición sé que lo tengo y no hará que cambie de opinión», señaló.

Valverde, aliviado, admitió que el partido ante el Valencia lo tenía marcado en rojo por la inquietud que le creaba. «Este es un club depresivo en el que todo se desmorona cuando pasa algo como lo de Roma, felicito a los jugadores porque han dado la cara», explicó. De momento toca otra semana de emociones fuertes con la visita a Vigo, donde el Celta se lo suele hacer pasar muy mal al Barça, y la mencionada final de Copa. «Un doblete es muy difícil de conseguir, hay muy pocos en la historia», proclamó Alba.

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