Unzué vislumbra la fórmula con un ajuste defensivo

El Celta ha encajado un gol en los últimos tres partidos, su mejor ratio del curso


Después de un sangría defensiva prolongada, los números invitan a pensar que el Celta encontró la fórmula para ganar solidez en la retaguardia. Un ajuste defensivo, con el equipo más junto, y reducir los riesgos en la salida de balón llevando el esférico hacia las bandas, han propiciado que los vigueses hayan encajado un gol en los últimos tres partidos, el mejor ratio de toda la temporada.

«Es un cúmulo de conceptos, el equipo trabaja unido y el trabajo colectivo es bueno. Estamos juntando líneas y a partir de ahí recibimos menos goles», confesó Sergi Gómez, el central con más continuidad del conjunto vigués esta temporada. Parecen los centrales los principales beneficiados, ya que el equipo sufre menos por el pasillo central. El Sevilla, por ejemplo, solo pudo general el 22 % de su ataque por dentro, originando el resto de su juego hacia las bandas, en donde el cuadro vigués ha demostrado un mayor punto de fortaleza a lo largo del curso.

En los últimos tres partidos el Celta ha reducido las perdidas que posibilitaban al rival desplegar el contragolpe. Frente al Sevilla, tan solo hay que computar el fallo de Roncaglia que propició el tiro de Sandro y la respuesta de Sergio. Una semana antes en San Mamés, Iñaki Williams fue un quebradero de cabeza con su velocidad, pero el Athletic solo fue capaz de disparar en dos ocasiones entre los tres palos y la jornada anterior, con motivo de la visita del Málaga, el colista probó fortuna cuatro oportunidades (una de ellas al palo) en un pésimo día de todo el conjunto vigués.

Como consecuencia, el Celta ha sido capaz de mantener su portería a cero en dos de los tres últimos partidos, algo que no había sucedido a lo largo de toda la temporada, de ahí que los vigueses lleven a estas alturas 43 tantos en contra (1,3 de media por partido).

La mayor muestra de consistencia parece haber llegado ante un conjunto con los recursos del Sevilla. Buena parte del éxito también corresponde al papel del Tucu Hernández cortando todos los balones posibles en la salida del rival y auxiliando a Lobotka, que por su juego tiende a perder la posición. Reforzar el doble pivote con un jugador de más envergadura y más músculo es otro aspecto fundamental que el equipo agradece. También el cerrojo es achacable al recital de Sergio en la portería.

Además, el equipo sacó a relucir la presión alta que le había caracterizado en la época de Berizzo, con la que parece sentirse tan cómodo y que por encima le abre las puertas del contragolpe, el arte en el que están demostrando más efectividad, muy por encima del imperante juego posicional. Toca darle continuidad a la idea.

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