A las puertas de la operación retorno de Semana Santa, el Celta estaba a punto de anticipar las vacaciones. En San Mamés el reloj iba más allá del minuto noventa y la derrota, unida las sensaciones, invitaban dar por terminado un curso que se debate entre la transición y la ilusión. Pero el arreón final y el plus de la cantera devolvieron al Celta a la lucha continental. Hugo Mallo asistió y Brais Méndez marcó el gol del empate con un tiro cruzado. Un punto que va más allá de lo estadístico. Porque mantiene vivo al equipo, rompe una racha de cuatro derrotas consecutivas a domicilio y descarta (de facto) a uno de los ocupantes del nutrido vagón de aspirantes a Europa.

El Celta se está aficionando a la opción funambulista de dejarlo casi todo para el final. Lo probó con el Las Palmas y le salió bien, lo repitió con el Málaga y se estrelló con un empate, pero en San Mamés, en uno de los campos malditos por tradición, volvió a repetirlo.

Los vigueses firmaron dos tercios iniciales de partido para olvidar, especialmente en el primer tiempo, en donde se abonó al sufrimiento continuo. Sin balón, sin una idea definida de juego y con habituales licencias defensivas. Esa amalgama de nubarrones invitaba al Athletic a recobrar la luminosidad que le ha faltado a lo largo de todo el campeonato. Salvo en el inicio, con una atractiva propuesta de ida y vuelta, el conjunto vigués coleccionó errores y despistes de los que salió indemne por la mala puntería del Athletic y por las decisiones del colegiado en dos jugadas puntuales, especialmente en la caída de Iñaki Williams dentro del área.

El delantero rojiblanco, por su velocidad, y Córdoba, fueron dos pesadillas para un Celta que sufrió para sacar el balón ante la presión del rival y que arriba solo llegaba, y en contadas ocasiones, por la banda izquierda con Boyé y Jonny. En este primer tiempo de claro color local Williams estuvo cerca del gol en un remate de cabeza y Raúl García tiró demasiado cruzado en las dos mejores ocasiones.

El Celta solo pudo sacudirse en parte el dominio, y oler un poco más el balón, superada la media hora, pero aun así, no pudo poner en apuros a Kepa en ninguna ocasión. Con Iago en labores de ayuda a un perdido medio campo, solo Boyé tuvo cierta intención, más por fuerza que por maña.

El segundo tiempo nació más abierto y con los célticos con más posesión, pero el paso adelante se convirtió en bofetada en un saque de córner que Raúl García cabeceó al palo y el central Núñez convirtió en gol en el rechace. Entonces Unzué se vio obligado a recuperar un orden lógico en la composición del Celta y metió en el campo al Tucu Hernández y a Pione. El chileno asumió el control de un centro del campo celeste hasta entonces inexistente y los vigueses comenzaron a inclinar el tapete, aunque la primera parada seria de Kepa fuera un despeje envenenado de Íñigo Martínez.

A partir de ahí, el Celta monopolizó el balón, el Athletic reculó y dio un bajón físico alarmante y Ziganda no cortó la sangría ni metiendo a los míticos Aduritz y Beñat. Pero para entonces los celestes ya estaban equilibrados, con un plan de juego y lanzados cara a la portería rival. Maxi, huérfano de oportunidades, quedó a un palmo del gol del empate con un cabezazo académico (por gestos y por contundencia), pero cuando el partido ya había ingresado en el tiempo de prolongación llegó la jugada salvadora. Pione Sisto, errático y apático a partes iguales, tuvo la pausa necesaria para habilitar un balón a Hugo Mallo, el capitán centró al segundo palo y allí apareció otro canterano como Brais para marcar de tiro cruzado. Era su primer tanto en la élite y el primero de un jugador salido desde el banquillo en todo lo que va de curso.

Ya descosidos, los vigueses estuvieron a punto de devolver la monera del curso pasado cuando el Athletic volteó el duelo al final, pero Kepa sacó un balón increíble a Hugo Mallo y el árbitro anuló correctamente un tanto del Tucu conseguido en fuera de juego en el minuto 94. Las tablas y la forma de conseguirlas, mantienen al Celta en la pelea. Siempre que no espere hasta el minuto 70 para activarse.

- Ficha técnica:

1 - Athletic: Kepa; De Marcos, Unai Núñez, Iñigo Martínez, Balenziaga (Lekue, m.81); Susaeta, Iturraspe, San José, Córdoba (Aduriz, m.71); Raúl García (Beñat, m.79) y Williams.

1 - Celta: Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Cabral, Sergi Gómez, Jonny; Wass (Pablo Hernández, m.63), Lobotka, Radoja (Brais Méndez, m.73); Iago Aspas, Lucas Boyé (Pione Sisto, m.63) y Maxi Gómez.

Goles: 1-0, m.55: Unai Núñez. 1-1, m.91: Brais Méndez.

Árbitro: Del Cerro Grande (Madrid). Mostró tarjeta amarilla a los locales Williams (m.31), Iñigo Martínez (m.44) y Unai Núñez (m.92), y al visitante Maxi Gómez (m.15).

Incidencias: Partido correspondiente a la trigésima jornada de LaLiga disputado en San Mamés ante 33.657 espectadores, según datos oficiales. De ellos, varios centenares de seguidores del Celta

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El Celta revive sobre la bocina