Un tira y afloja en el que nadie afloja

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Ya dijo Vujadin Boskov que «el fútbol es impredecible porque todos los partidos empiezan 0-0». En el caso del choque que enfrenta al Real Club Celta con el Concello de Vigo, podríamos decir que resulta muy arriesgado hacer ningún tipo de pronóstico. Estamos ante uno de esos encuentros alocados en los que todo son sobresaltos. Que si compro Balaídos, que si no vendo; que si me voy de Vigo, que si nunca te irás; que si empiezo por Mos, que si no te dejo... ¡Menos mal que Mouriño y Caballero habían pactado! Presidente y alcalde tienen una relación de amor-odio que empieza a ser inentendible. Tan pronto se les ve poniendo la primera piedra del nuevo Balaídos como echándose los trastos a la cabeza por las obras, tan pronto se ponen a jugar a los chinos como a poner dientes con Feijoo delante de las cámaras. Estamos en un tira y afloja en el que nadie afloja. El dirigente celeste ya demostró con la sede recién estrenada en la calle del Príncipe lo perseverante que puede llegar a ser, pues no aceptó la negativa en primera instancia de la asamblea de socios del Mercantil a vender el inmueble. Y el regidor vigués ha dado sobradas muestras a lo largo de estos años de que si se empeña en hacer una cosa, la hace contra viento y marea. Veremos cómo acaba este pulso por patrimonializar el club de Vigo. Y si acaba en Mos.

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Un tira y afloja en el que nadie afloja