Futbolista en tres continentes

Toni Dovale triunfa en la India tras su paso por el fútbol español y Estados Unidos


Toni Dovale podrá contar a las nuevas generaciones que jugó al fútbol en tres continentes diferentes, algo que muy pocos gallegos podrán decir. Y además, a un buen nivel. Siendo partícipe directo del ascenso del Celta y catando la Primera División, conociendo en el campo una liga tan emergente como la MLS americana y ahora buscando títulos en la India.

«Muchas veces en España pensamos que solo nosotros jugamos al fútbol y que el fútbol comienza y acaba en la frontera, pero no así», comenta Toni después de conocer en primera persona tres modos de entender el mismo deporte. «Siempre he tenido la curiosidad de jugar en otros países, con compañeros diferentes y en otro tipo de fútbol y la verdad es que me he adaptado muy bien. He tenido la oportunidad de jugar en campos con 50.000 espectadores en Estados Unidos y en la India, y aquí estoy en la tercera liga más vista del mundo».

Tras un período de formación en la cantera del Barcelona a la que llegó desde A Coruña, Toni echó raíces en Vigo. Creció en el juvenil celeste y se ganó el pasaporte para el primer equipo, con el que ascendió y jugó en Primera una temporada y media.

Toni llegó a Vigo después de un paso por la cantera del Barcelona y pasó siete años de celeste
Toni llegó a Vigo después de un paso por la cantera del Barcelona y pasó siete años de celeste

Después de probar como lateral zurdo con Luis Enrique y de perder protagonismo, en marzo del 2014 decidió cruzar el Atlántico cara a la MLS para jugar en el Sporting Kansas City. «Aquí compites contra atletas. El fútbol es mucho más físico y con un ritmo de juego altísimo. Los partidos no tienen pausa y es difícil hacerse con el balón», comentaba a La Voz entonces desde Estados Unidos. En el Kansas llegó ser elegido jugador revelación por los aficionados que cada noche abarrotaban el estadio.

La aventura americana duró una temporada y en enero del 2015 regresó a Galicia para jugar en el Lugo. Leganés y Rayo Vallecano fueron sus dos últimos equipos en Europa.

Ahora ha saltado al continente asiático para enrolarse en el Bengaluru, uno de los clubes más importantes de la India. «Aquí el fútbol es muy intenso y muy físico», comenta mientras explica que cada equipo puede tener a un máximo de cinco extranjeros en cancha (y ocho en la plantilla) y que los jugadores locales son todos internacionales. El entrenador es el catalán Albert Roca y comparte vestuario con Miku, Dimas o Víctor Pérez en un plantel en donde el juego de toque no falta.

En el Bengaluru puede luchar por títulos y jugar una competición internacional en Asia, algo impensable para un equipo de clase media en Europa. «Aquí tengo la oportunidad de ser campeón, algo que en España solo puedes hacer si estás en el Real Madrid o en el Barça, y además puedo jugar cada tres días al tener competición internacional». De momento en Asia ya ganó la fase regular de la liga con récord de puntos colocando a su equipo actual entre los 50 mejores del continente.

Atacante de toda la vida, en el Celta acabó de lateral zurdo, en Estados Unidos jugó de extremo derecho y ahora en la India ejerce de media punta. Toni lleva tres goles y siete asistencias esta temporada. Los tres en el mismo partido y en la competición asiática. «Fue algo bonito y ese balón firmado por todos los compañeros está guardado y se irá conmigo para España». El billete de regreso está reservado para el mes de mayo pero no descarta volver a la India.

«En las calles ves cosas duras y que te impactan»

Toni nunca ha vivido en una burbuja, siempre ha sido un jugador consciente de la realidad que hay más allá del fútbol, por eso confiesa que en la India vive con su esposa «una vida muy buena» y que se siente un privilegiado, pero no mira para otro lado con la realidad del país. «Este es un sitio de contrastes, aquí todo es muy extremo, la riqueza y el lujo. En las calles ves cosas muy duras, que te impactan y que son un poco desagradables». Se refiere especialmente a los más pequeños: «Ves a niños sin ropa, que desde recién nacidos están en la calle. Uno se va haciendo mayor y es consciente de cómo funcionan las cosas y es duro ver cómo al lado de un hotel de cinco estrellas hay niños que no solo se mueren de hambre, sino que no tienen ni para abrigarse».

Lleva mucho mejor el coruñés lo de la caótica circulación en la ciudad de Bangalore (Karnataka): «Es cierto, asusta un poco. Hay mucho tráfico y no hay normas de circulación, y menos mal, porque si no sería imposible circular. Al principio asusta un poco porque vas en un taxi o tuc-tuc y vas mirando para todos los lados porque parece que te vas a matar y que vas a tener un accidente, pero ellos tienen su orden dentro del desorden, del caos que tiene, se meten por dirección prohibida, se esquivan, no tienen problema. Ellos saben cómo circular por aquí».

Con este escenario, la opción de ponerse al volante está descartada: «Nosotros no podemos conducir porque sería imposible, pero para todo el trafico y jaleo que hay, no ves apenas accidentes ni problemas. Ellos se entienden bien y al principio tienes que cerrar los ojos y tirar para adelante».

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