La mejor versión del Celta surge contra natura

Los célticos obtienen mayor rendimiento en partidos en los que no tienen la posesión


La naturaleza del Celta es tener el balón, combinar y ganar metros con el esférico en los pies. Sin embargo, las jornadas han demostrado que es con balones largos, contragolpes, ataques verticales a un ritmo infernal y en partidos de ida y vuelta en los que hay espacios como mejor funciona el equipo. El mundo al revés.

El grupo de Juan Carlos Unzué apuesta por acechar al rival desde el dominio de la pelota, pero en los ocho partidos en los que el contrario ha disfrutado de mayor control de duelos los vigueses han protagonizado sus mejores números, consiguiendo 19 de los 24 puntos que estaban en juego. Se constató ante Eibar (49,9 de posesión), Las Palmas (41 %), Athletic (49,3 %), Deportivo (45,7 %), Real Sociedad (44,4 %) y Betis (42, 3%). En todos esos partidos los vigueses ganaron, e incluso con un 35,3 % de posesión frente al Barcelona fueron capaces de salvar un empate. Solo contra el Sevilla (48,1 %) no consiguieron salvar ningún punto.

Los vigueses están cómodos en los partidos de ida y vuelta porque le permiten desplegar una velocidad que en los ataques estáticos está apagada. Cuando el rival tiene la pelota la maquinaria céltica es capaz de robar balones y lanzar su mordiente aprovechando los huecos. Ahí se suma la posibilidad del juego por las bandas, el peligro de Iago Aspas rompiendo a las defensas por el medio y el acompañamiento de un Maxi Aspas cada vez más impregnado del fútbol celeste.

Los balones largos

Los números alimentan las percepciones en el caso del rendimiento del Celta, que ?excluyendo el partido contra el Girona? presenta registros mucho mejores cuando juega más en largo que cuando recurre al pase en corto.

Los datos de Fútbol Avanzado apuntan que en 12 contiendas el equipo de Unzué jugó más del 22,3 % con balones largos, obteniendo en esos duelos un promedio de 2,17 puntos por partido. En las trece contiendas en las que el cuadro celeste jugó menos del 22, 3 % del tiempo en largo, el rendimiento se desplomó hasta 0,69 puntos por encuentro.

La eficiencia de los balones largos se constata además con otro dato. Cuantos más entregas hacia los últimos 30 metros desde campo propio pasa el Celta, mejores registros firman los vigueses. Ante el Éibar más del 45 % de los pases surgieron en terreno céltico y acabaron en los últimos 30 metros, y los de Unzué ganaron 0-4. Ante los armeros, en la vuelta, volvieron a recurrir a esos balones en largo en un 44 % de las ocasiones y el marcador acabó 2-0, y frente a la Real sociedad, con un 36 % de entregas de campo a campo cuajó un 1-2.

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