El Celta pierde la fiabilidad a domicilio

En febrero no fue capaz de sumar puntos fuera de casa tras hacer pleno en los tres duelos previos


La irregularidad se ha apoderado del Celta. Por sensaciones y por resultados. Esa es la realidad de un equipo que durante los meses de diciembre y enero parecía haber dado con la tecla para noquear a sus contrarios lejos de Vigo, confirmando de alguna manera el despegue del equipo. Pero esa fiabilidad se ha demostrado efímera y ha saltado por los aires. El equipo protagoniza su peor racha de la temporada lejos de Balaídos con tres derrotas consecutivas y ante contrarios que sobre el papel eran asequibles.

La derrota por la mínima frente al sorprendente Girona ha sido la puntilla a un mes de febrero desastroso a domicilio. Tres compromisos, tres derrotas, seis goles encajados y tan solo uno marcado. Y por encima, frente a rivales con plantillas mucho más humildes que la celeste. El 2-1 ante al Alavés inició la terna de reveses. El cuadro céltico se mostró pobre en ideas y sedado en la primera mitad y cuando quiso reaccionar era demasiado tarde y la finalización no le acompañó. El gol de Iago Aspas en el descuento fue un mínimo consuelo. 

Luego llegó el naufragio de Getafe. Fue un partido pésimo en ataque y en defensa. Por primera vez en mucho tiempo el Celta no vio portería a domicilio y dejó escapar la que se consideraba una oportunidad de oro para dar un pasito hacia Europa. En Montilivi el martes el equipo salió mejor, con un punto más de verticalidad gracias a la irrupción de Emre Mor en el once, pero una licencia defensiva puso la contienda en el punto justo donde el Girona lo quería y los de Unzué no supieron dar la vuelta al partido. Era la tercera derrota consecutiva y el segundo encuentro a domicilio sin gol para un vestuario que puede presumir de tener en sus filas a la segunda mejor pareja goleadora de la Liga. 

De las tres victorias seguidas frente a Deportivo, Levante y Real Sociedad conquistadas entre finales de diciembre y durante el mes de enero, el Celta ha pasado a tres patinazos consecutivos que se han visto agravados además por la falta de ocasiones. En Getafe el equipo tuvo cuatro disparos de los que solo uno se encaminó a portería y en Girona probó fortuna en una decena de ocasiones pero únicamente en dos de ellas lo hizo con la mirilla puesta entre los tres palos. El partido frente al Alavés que abrió el paréntesis de derrotas había sido más fructífero, con 16 tiros, cuatro a puerta, pero tan solo un balón convertido en gol.

En los once primeros duelos de Liga lejos de casa los vigueses habían sumado 22 tantos y en los últimos tres solo Aspas encontró portería. Lo que no cambian son las lagunas defensivas. Entre Mendizorroza, el Coliseum y Montilivi los célticos han recibido seis goles, y tan solo en Eibar y en el Ciutat de Levante habían logrado mantener su portería a cero.

Las dudas a domicilio acechan a un equipo cuyo tramo final de la temporada será exigente. El Calderón y San Mamés serán las próximas paradas, luego llegarán Leganés y Villarreal y los célticos bajarán el telón en el Bernabéu. Palabras mayores.

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